4 de diciembre de 2010

Capítulo 2: "En verdad lo extraño"

Ayudando a servir se encontraba la chica rubia de ojos verdes que ya conocía, mi nueva hermana; Hilary. No la odiaba, pero ni ella me quería ni yo a ella, si la necesitaba me ayudaba, si me necesitaba la ayudaba pero mi relación con ella era muy distante.
-        Hola Nicolle – me saludo al verme
-        Hola Hilary–
-        ¿Cómo estuvo tu viaje?
-        Largo – me sonrió como respuesta y siguió con su tarea.
Mientras cenábamos, todos opinaban sobre lo que haríamos antes de que empezara el instituto y me hacían preguntas de que hice mientras estuve sola en Colombia - bueno, aunque en realidad me quedaba en casa de papa- , cuando terminamos cada uno se fue a su habitación. Al llegar a la mía comencé a guardar la ropa en el armario, pero después me aburrí. Coloqué un reloj en el velador, y puse un portarretrato en el que se podían poner cuatro fotos. Una era mía con mi hermana, otra mis padres, otra con mis mejores amigos; Carolina y Nicolás, la última era con mi novio, Sebastián. Si, era estúpido continuar con una relación siendo que no nos vamos a ver, pero decidimos intentarlo. Al recordarlo se me salieron unas cuantas lágrimas, lo extrañaba, de verdad deseaba estar con él, pero era imposible. Me las seque rápidamente ya que escuche como alguien entraba.
-        Veo que no has arreglado nada – dijo mama mientras se sentaba en mi cama- ¿Cómo te ha parecido la casa?
-        Me ha encantado todo–
-        Me alegra, bueno cariño descansa, es tarde y debes estar cansada –
-        Si, en un momento - la abrace y cuando salió prendí mi portátil, pues quería dejarle un mensaje a Carolina.
Caro:
Ya llegué, la casa me encanta. Tengo cuarto propio, de verdad pensé que tendría que compartir con Hilary, pero menos mal que no. Derek me arruino la llegada, no llevaba ni una hora en casa y ya me estaba diciendo que en dos semanas comienzan las clases. Espero conseguir amigos. Te extraño mucho, espero que podamos hablar pronto.

Coloque el portátil en el escritorio, y saque de mi bolso el regalo que me había dado Sebastián de despedida. Era un cartel que tenía muchas fotos de nosotros dos y un texto. 
Nikki:
Te amo más que nada en el mundo y tú lo sabes. Nunca dejaré de hacerlo, siempre ocuparas un lugar importante en mi corazón. Gracias por todos esos grandes momentos que vivimos juntos, por tus caricias, por tus abrazos, por tus besos y por todas las sonrisas que me sacaste cuando me decías te amo. Siempre fuiste y seguirás siendo lo mejor que me paso en la vida, por eso espero que aunque estemos lejos podamos seguir juntos, y sin importar nada puedas contar conmigo cuando lo necesites. Y recuerda: cada vez que mires a las estrellas es porque cada estrella representa cada momento en que he pensado en ti.
“Y quiero confesarte que mi vida eres tú, el ángel de mi guarda que me entrega su luz, la que ilumina un callejón sin salida, la que me ha dado una esperanza a mi vida”
Te amo, no lo olvides…siempre será así.
Sebastián
Volví a mirar hacia el computador con esperanzas de que él estuviera conectado, inicié sesión rápidamente pero en el momento menos oportuno el computador se atascó. Por suerte funciono y pude conectarme tranquila pero él no estaba disponible. Me desilusione, pero para alegrarme me dije a mi misma que mañana hablaría con él, estaba tan apegada a Sebastián que yo misma me sorprendía, ahora nada iba a volver a ser igual, ya no nos podríamos ver todos los días en el colegio o en vacaciones, lentamente otra vez empezaron a escurrir lágrimas por mis mejillas, los últimos días no había hecho más que llorar. Decidí que era inútil seguir esperándolo, por lo que me puse el pijama y me acosté a dormir puesto que ya comenzaba a sentir el cansancio del viaje.

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