22 de noviembre de 2012

Capítulo 44: "Con sus labios a tan poca distancia los míos"


-Hola Paul- saludé con una mueca -¿Cómo estás?
-Bien ¿y tú?- respondió mirando a Nicolás
-Bien, ¿qué haces aquí?-
Me iba a responder pero fuimos interrumpidos por una niña de unos 14 años, rubia de ojos azules, incluso sin haberla visto antes podía decir firmemente que se trataba de la hermana de Paul.
-Vamos Paul, tengo hambre- sin dirigirme una mirada tomó a su hermano de la mano y lo arrastró hacia la pizzería, entraron al mismo tiempo que Carolina salía.
-Listo- sonrió mostrándonos que había encontrado su bolso. Sonreí, pensando en lo que acababa de pasar.
-¿Quién es el?- preguntó Nicolás
-¿Quién es quién?- Carolina regresó su vista al restaurante
-Es sólo un amigo- uno muy chismoso
-¿El chico que acaba de entrar?- asentí, nadie agregó nada más. Nicolás tomó de la mano a Carolina y caminamos de regreso a mi casa.

-Hola a todos- saludé al entrar en la casa, mamá, papá, Josh y Cristina se encontraban riendo sentados en la sala mientras las pequeñas jugaban en el piso.
-Hola cariño, ¿cómo les fue?- preguntó papá mientras Carolina y Nicolás se acercaban a saludar a uno por uno.
-Bien, Carolina compro algunas cosas y luego comimos pizza- me encogí de hombros y me senté junto a mamá en el sofá que me abrazó y me acarició el cabello
-¿Cómo van a dormir?- preguntó Josh
-Carolina dormirá conmigo en mi cuarto y Nicolás dormirá en el cuarto de Justin y Derek- respondí
-¿Y qué harán mañana?-
-Yo necesito conseguir un vestido para el sábado- murmuró Carolina que se había sentado en el piso juntos a Isabella y Emily- Y esperaba que Nicolle me ayudara a elegirlo
-¿Mañana no tienes escuela?- preguntó Nicolás confundido
-Tengo, pero podemos hacer una excepción- me separé para mirar un poco a mamá quien me miró pensándolo
-No lo sé Nicolle- respondió finalmente
-Vamos Alejandra, es sólo una vez- papá sonrió luciendo más joven, mamá lo miro molesta, luego suspiró y regresó su mirada a mí
-Sólo por esta vez-
-¡Gracias mamá!- la abracé fuertemente y rió

Los tres nos quedamos en la cocina hablando hasta la madrugada, decidimos quedarnos allí en vez de en mi cuarto pues teníamos la comida cerca y a Nicolás no le apetecía tener que bajar dos pisos para alimentarse. Hablamos de todo un poco evitando por completo el tema de Sebastián. Finalmente, decidimos dormir pues ellos estaban bastante cansados por el viaje.
NARRA ZAC
¿Dónde estaba metida? ¿Por qué no contestaba su teléfono? La había llamado muchas veces, y siempre enviaba al buzón después de timbrar un rato. ¿Estaba molesta conmigo? La imagen de Nicolle llorando me seguía atormentando, odiaba verla llorar por él, me hacía sentir… impotente, ya la había visto llorar varias veces pero nunca como ayer, la tristeza se notaba en sus ojos, se veía completamente desecha, al verla comprendí cuanto en realidad me importaba, y me prometí a mí mismo que haría todo lo posible porque siempre tuviera una sonrisa en su rostro.
Sabía que no podía hacer mucho porque yo no era el responsable de sus lágrimas, sólo podía comprenderla y mostrarle mi apoyo. Eso lo tenía claro, ella tenía que solucionar sus problemas con su novio antes de que yo intentara algo más con ella, pero al tenerla abrazada a mí, tan cerca, con sus labios a tan poca distancia de los míos  bueno, no pude evitarlo, todo pensamiento coherente desapareció en ese momento y -como normalmente pasaba siempre que quedábamos tan cerca- me olvide por completo que Nicolle tenía novio.
Sabía que no estaba bien, Nicolle estaba pasando por un mal momento y yo no hacía más que complicarle las cosas, pero no podía evitarlo, saber que probablemente había terminado con Sebastián me hacía feliz, estaba seguro de que Nicolle estaba pasando por un mal momento y yo tenía que mantenerme alejado un tiempo, pero pensar que las cosas entre nosotros podían suceder sin impedimentos me ponía de muy buen humor. Bueno por lo menos así estaba anoche cuando decidí dejar de llamarla y esperar hasta hoy para hablar con ella, pero en vista de que ayer se había ido temprano de clases completamente destrozada, no me había contestado ninguna llamada en toda la tarde, no me había mandado ningún mensaje y hoy no había venido a la escuela no podía alejar la preocupación que sentía.  Hoy en la tarde iría a su casa a visitarla, me parecía demasiado tiempo, sabía que sería más fácil que le preguntara a alguno de sus hermanos, a Justin, a Derek o incluso a Hilary pero eso sería afirmarles un poco más que entre Nicolle y yo pasaba algo, no es que a mí me molestara pero a Nicolle no parecía agradarle mucho esas bromas.
-Ya, enserio Zac- Paul interrumpió mis pensamientos- Has mirado el teléfono por lo menos diez veces en los últimos cinco minutos
-Ocúpate de tus asuntos- gruñí, ¿cómo era que Paul había terminado sentado junto a mí en mi clase de Trigonometría? Realmente no lo soportaba
-¿Y ahora que dije? Normalmente Nicolle tiene que estar cerca de mí para que te pongas de ese humor- Paul rió y puse los ojos en blanco.
Volví a mirar mi teléfono, ni una llamada ni un mensaje, mi humor empeoraba conforme pasaban los minutos. Intenté  prestar atención para pensar en otra cosa, pero no pasaron ni tres minutos cuando volví a mirar el teléfono. Antes de que me diera cuenta Paul lo tomó.
-Paul, devuélvemelo- dije intentando no alzar la voz, lo que menos quería en este momento era problemas
-¿Qué tanto miras?- Paul oprimió el botón del centro para encender la pantalla- Oh claro, eso lo explica todo- sabía lo que estaba mirando, había puesto de fondo una foto que había pasado del celular de Nicolle al mío, en ella salía abrazándola por detrás, me gustaba como nos veíamos, parecía que estuviéramos juntos. -¿Sabes? Ayer en la noche vi a Nicolle
-¿Qué?- pregunté mirándolo para ver si bromeaba, pero aún no había despegado la mirada de la foto
-Sí, anoche Carly me obligó a acompañarla a comprar una pizza- rodó los ojos- y al llegar al restaurante, Nicolle estaba en la puerta con un chico, nunca antes lo había visto en mi vida, así que no se decirte quien era-
Me quedé callado, decidiendo si creerle o no, a Paul le encantaba bromear y sabía que me molestaba sobre manera cuando decía algo sobre Nicolle, pero se veía tan serio que no tuve más opción que aceptar que me decía la verdad. ¿Quién podía ser? Hasta donde sabía, Nicolle no conocía a nadie por fuera del instituto. Sebastián, fue lo primero en que pensé, ¿será? ¿Habrá venido a visitarla para arreglar las cosas? Suspiré molesto, de pronto, las ganas de ir a la casa de Nicolle quedaron reducidas a nada, suspiré, si en realidad era Sebastián, eso explicaba porque no había llamado ni había venido, debía estar demasiado ocupada.
Tomé el teléfono que me ofrecía Paul y lo guardé en mi pantalón, dejaría de esperar una llamada o un mensaje, cualquier atisbo de buen humor desapareció. Suspiré resignado, vería a Nicolle mañana en su fiesta, no antes.
NARRA NICOLLE
-¡NICOLLE!- me llamó mamá molesta justo cuando entramos en la casa, hice una mueca y miré a mis amigos que se encogieron de hombros. Lo admito, había estado fuera de casa todo el día y era un poco tarde, pero no era razón para que estuviera tan molesta
-Hola mama- murmuré suavemente, dedicándole una sonrisa tímida, sus ojos me miraron iracundos
-¡¿Se puede saber dónde estabas?!- preguntó intentando sonar calmada
-Te avisé en la mañana, salí con Nicolás y Carolina. Compramos algunas cosas y les enseñé la ciudad-
-¡¿Te das cuenta de la hora que es?!- finalmente estalló- ¡Saliste desde las once de la mañana, son las nueve de la noche y ni siquiera una llamada! ¡No has contestado tu teléfono!-
-¿Mi teléfono?- yo no había recibido ninguna llamada de ella así que había pensado que no estaba preocupada- Mamá no me has llamado ni una vez
-¿Qué no te…?- se cortó en mitad de la frase y respiró profundamente. Lo peor ya había pasado- Nicolle, saca tu teléfono, te hicimos por lo menos veinte llamadas entre tu papá y yo
La miré confundida, realmente no había escuchado mi teléfono ni una sola vez en todo el día. Me acerqué a la mesa del comedor y deposité mi bolso allí, rebusqué en el pero no encontré mi teléfono. Hice una mueca, y vacié todo el contenido sobre la mesa, mi billetera, billetes regados, papeles innecesarios, una libreta, algunos lapiceros, maquillaje, cualquier cosa menos mi teléfono.
-No sé dónde está- murmure.
-¿Lo perdiste?- preguntó mamá
-No creo- pensé un momento, ¿cuándo fue la última vez que lo vi?
-¿Entonces?- no respondí a la pregunta de mamá, hoy no recordaba haberlo visto, la última vez que lo utilice fue ayer al llegar a casa, le respondí un mensaje a Sarah.
-Creo que no lo lleve hoy, debe estar en mi habitación-
-Sube y búscalo- asentí, mis amigos se dirigieron a la cocina a comer algo y yo subí rápidamente a mi habitación.
Miré en mi mochila del colegio y allí no estaba, sobre el escritorio tampoco, suspiré y me agaché para mirar debajo de la cama, allí lo había encontrado la última vez. Tampoco estaba, me senté en el piso pensando donde podría estar, recorrí la habitación con mi vista y finalmente lo vi. Un suspiro de alivio salió de mis labios, estaba debajo del escritorio. Lo tomé y lo revise, hice una mueca, tenía 37 llamadas perdidas; 15 eran de mamá, 9 de papá, 2 eran de Sarah, 6 de Sebastián y 5 de Zac. Lo medité un momento y finalmente me decidí llamar a Zac, pero me arrepentí antes de marcar. Si lo llamaba, tendría que hablar de cosas que no quería. Suspiré, guardé mi teléfono en el bolsillo y bajé al primer piso.
Todos se encontraban en la sala y Carolina les enseñaba lo que habíamos comprado, por fortuna había encontrado el vestido perfecto y estaba muy orgullosa con su compra.
Decidimos acostarnos pronto, todos decían que debíamos descansar, pero esos planes quedaron en el olvido. Carolina y yo nos pusimos la pijama, nos metimos en la cama e incluso apagamos las luces, pero ninguna de las dos tenía sueño, así que nos sentamos en mi cama, pusimos música muy bajo y comenzamos a hablar de temas triviales.  Después de un rato, ella insistió en pintarme las uñas y yo no me opuse.
-¿Tienes alguna foto de Zac?- preguntó mientras miraba mis esmaltes, intentando sonar indiferente. Aquella pregunta me tomó por sorpresa y me enrojecí.
-¿Por qué preguntas?-
-Sólo quiero saber cómo luce- se encogió de hombros, suspiré y tomé mi teléfono
Busqué rápidamente la foto que tenía de ambos y se la mostré, ella sonrió.
-¿Qué?- pregunté confundida y volví a depositar el teléfono en la mesa de noche
-Es guapo- la miré, había algo que no me estaba diciendo, suspiró rendida- y se ven increíbles juntos. Espero que mañana pase algo entre ustedes dos
Esquivé la mirada, no quería pensar en eso, Carolina tenía razón, la fiesta era la oportunidad perfecta para que pasara algo, ahora que Sebastián no estaba de por medio –o de eso era de lo que Carolina me había convencido, aunque para mi ese ciclo no estaba cerrado del todo- las cosas entre nosotros podían seguir sin impedimentos. Mañana hablaría con Zac, le diría lo que había pasado con Sebastián y que pasara lo que tenía que pasar. Carolina interrumpió mis pensamientos antes de que fueran más lejos.
-¡Mira!- Carolina me mostró la hora en el teléfono, las 12:00 - ¡Feliz Cumpleaños!
Sonreí, por fin tenía 16, Carolina me abrazó fuertemente y me felicitó varias veces más, se levantó de la cama y rebuscó algo en su maleta, cuando volvió a sentarse a mi lado traía una bolsa rosada que depositó delante de mí.
-Es tu regalo- le correspondí la sonrisa- ¡Vamos! ¡Ábrelo!
Regresé mi vista al paquete, y abrí la bolsa, dentro había millones de dulces y un libro delgado. Lo tomé y lo saqué, era azul claro y tenía escrito “para siempre” en escarcha rosa, abrí el libro con cuidado y me sorprendí al verlo. En la primera página había una foto nuestra de cuando éramos pequeñas, sonreí, al pasar las páginas me di cuenta de que casi todas estaban llenas de fotos y de frases.
-Me encanta- murmuré con una sonrisa en el rostro
-Me alegra, las hojas en blanco es para que continuemos poniendo fotos- miré a mi amiga, dejé el libro al lado y la abracé fuertemente.
-Es el mejor regalo que me pudiste haber dado, gracias-
Carolina se sentó mejor a mi lado y nos dedicamos a ver una por una las fotos y a recordar la historia que había en ella, el tiempo pasó volando, cuando nos dimos cuenta era bastante tarde así que decidimos que era hora de dormir.

-¡Feliz Cumpleaños!- sonreí, pasé mis manos por mis ojos y me desperece, abrí los ojos; toda mi familia estaba en mi cuarto, papá sostenía una bandeja con mi desayuno y había un pequeño muffin con una vela encendida.
-Feliz Cumpleaños cariño- mamá se acercó y me abrazó- ¡Ya estás tan grande!-
Todos rieron y uno a uno me abrazó y me deseo feliz cumpleaños, papá depositó la bandeja en mis piernas y me abrazó fuertemente, miré el muffin; cerré los ojos, pedí mi deseo y soplé la vela. Desayuné mientras todos hablaban animadamente de la fiesta de esta noche y se reían de la bromas de Justin. Cuando terminé, mamá tomó la bandeja y todos salieron del cuarto dejándome sola con mis amigos.
-Bueno, ¿y cuál es el plan de hoy?- preguntó mi amigo abrazando a su novia
-Dormir- murmuré dejándome caer nuevamente en la cama. Agradecía el gesto, pero no había dormido casi nada, no eran ni las nueve de la mañana.
-¿Quieres dormir?- preguntó mi amigo
-Si- cerré los ojos y me tapé mejor con las cobijas- Todavía es demasiado temprano y tu novia no me dejo dormir anoche
Escuché la risa de ambos, se despidieron y salieron de mi habitación. Pensé que sería imposible volver a conciliar el sueño, pero estaba tan cansada que me dormí enseguida.

La luz que entraba por la ventana me terminó de despertar, había dormido bastante, ya era hora de almuerzo. Me levanté y salí al balcón, en el patio se veía mi familia y algunas personas contratadas terminando de acomodar todo. Habíamos decidido hacer la fiesta en la casa, era lo suficientemente grande para albergar muchas personas y yo no estaba dispuesta a que fuera en otro lugar. Por lo menos aquí podía esconderme en mi cuarto si todo resultaba una tragedia. Suspiré, la fiesta estaba cada vez más cerca, sentía un vacío en el estómago, me conocía lo suficiente como para saber que una parte de los nervios que sentía eran ocasionados por la fiesta, y otra parte, por Zac. Hoy sería el día decisivo, algo pasaría hoy, y rogaba con todas mis fuerzas que fuera algo bueno.
Carolina entró a mi habitación en ese instante, me sonrió al notar el estado en que me encontraba pero no me dijo nada. Entre las dos organizamos el cuarto y guardamos todas las cobijas que ella había utilizado la noche anterior. Cuando el cuarto hubo quedado listo, bajamos a almorzar.
Después de comer, ayudé a mamá a terminar de preparar los últimos detalles y por más que quise alargar el momento, ya era tiempo de arreglarnos. Primero los chicos, que eran los más fáciles, y luego las chicas, dejándome a mí para el final.
Subí a mi habitación seguida de mamá, Cristina y Carolina, me entré a duchar mientras ellas me esperaban en la habitación. Intenté relajarme con la ducha, pero no funciono del todo bien, pues mamá amablemente me golpeó la puerta anunciando que ya habían empezado a llegar los invitados. ¿En qué momento me convencí de hacer esto? Suspiré molesta y salí envuelta en una toalla. Mejor acabar con esto pronto. Entre las tres se encargaron de secar mi cabello, arreglarlo y maquillarme. Luego me metieron en el vestido y me ayudaron a colocar los zapatos, las tres se alejaron y me miraron sonriendo.
Regresé al baño y me miré al espejo, abrí los ojos, realmente me gustaba como había quedado. Mi cabello estaba suelto y caía en ondas suaves por mi espalda, el maquillaje era claro, encajaba bien. El vestido era de un rosa claro, sin tiras y con escote en forma de corazón, pegado al cuerpo en la parte de arriba y suelto en la parte de la falda, con unos tacones de un color parecido. Sonreí, tal vez esta noche no sería tan mala. Volví a la habitación al escuchar como papá entraba, me tomó una foto y sonrió abrazándome.
-Estás preciosa- me sonrojé leventemente
-Vamos, es hora de que aparezcas- hice una mueca a mamá y Carolina rió.
-Le vas a encantar a Zac- me susurró Carolina mientras salíamos haciéndome reír ligeramente, tenía puestas en él todas mis expectativas para que esta noche fuera soportable
Con mucho cuidado bajamos hasta llegar al primero piso, Nicolás esperaba al final de las escaleras a su novia, apenas nos vio, abrió los ojos, le sonrió a Carolina y le tomó la mano.
-¿Lista?- preguntó papá, negué con una sonrisa nerviosa en el rostro.
Todos menos papá y mamá se adelantaron y salieron al patio dónde iba a ser la fiesta, suspiré y conté hasta 20 para calmarme. Ya teníamos que salir, pero lo único que quería era salir corriendo de allí.  

¿Cuántas acertaron con que era Paul? Creo que todas creían que era Zac ¿Qué pasara en esa fiesta? El siguiente capítulo quiero escribirlo desde hace mucho, así que creo que publicare pronto.
Quiero decirles que mi computador está muriendo lentamente :S pero por ahora sigue funcionando, tendré que mandarlo a arreglar pronto pero aún no he decidido nada, las mantendré informadas!
Si alguna quiere saber más o menos como estaba Nicolle pueden mirar aquí http://www.polyvore.com/cgi/set?id=63986998&.locale=es no es exactamente como me lo imagino, pero se acerca bastante. 
Espero que les haya gustado el capítulo, gracias por leer y comentar!
Las Quiero!

13 de noviembre de 2012

Capítulo 43: "No es porque yo no haya querido, es porque yo no estoy soltera"


-¿Nicolás?- me regalo una sonrisa. Sonreí y sin pensarlo corrí a sus brazos, escuche su risa en mi oído. Me alejé un poco para mirarlo bien-¿Cómo es posible que estés aquí?
-Pues subí a un avión que voló hasta aquí, tu mamá nos recogió en el aeropuerto y nos trajo aquí, salió hace 20 minutos-
-¿Nos?- pregunté confundida. Justo en ese instante la puerta del baño se abrió y de él salió esa chica rubia de ojos claros que tanto extrañaba, en su cara se mostraba la sorpresa que tenía de verme- ¡Caro! – grité y la abracé fuertemente. Me alejé, los ojos se me aguaron al igual que los de ella, no sabía cuanta falta me había hecho, las lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas, sonreí, así era ella sentimental por cualquier cosa.
-¿Por qué estás aquí?- preguntó limpiándose las lágrimas y sonriendo
-¿Cómo que porqué estoy aquí?- pregunté confundida- ¡Esta es mi casa! Yo soy la que debería preguntar eso
-Estamos aquí porque no nos perderíamos por nada del mundo tu cumpleaños- Nicolás asintió a su lado- lo que yo quiero saber es porqué estás en casa tan temprano, según tu mamá no regresarías hasta las 3:30-
-Larga historia- hice una mueca que no pasó desapercibida
-¿Qué paso?- preguntó Nicolás
-Antes que empieces a contarnos, ¿salimos al sol? En Bogotá ha llovido bastantes estos días-
Sonreí con nostalgia ante el comentario de Carolina, siempre había preferido la lluvia al sol, pero aquí en Los Ángeles no había llovido ni una vez desde que llegué. Bajamos las escaleras en silencio, al salir al patio nos sentamos en el césped, ambos me miraron expectantes. Suspiré y baje la mirada, comencé a arrancar el césped mientras pensaba como empezar.
-Terminé con Sebastián- murmuré, los ojos se me aguaron, suspiré, no quería seguir llorando por él
-¡¿Por qué?!- preguntó Carolina
-¿No que era el amor de tu vida?- preguntó Nicolás sarcástico, jamás había aprobado mi relación con Sebastián
-Eso creía-
-No puedo creer que hayas terminado con Sebastián- murmuró Carolina después de un rato de silencio
-Realmente no lo sé- me encogí de hombros- yo le dije que necesitaba un tiempo sola, así que supongo que quedamos en que nos daríamos un tiempo, no que terminaríamos- suspire- me llamo tres veces después de que colgué pero no le he contestado- me acomodé el cabello con la mano- la verdad es que quiero alejarme completamente de él por un tiempo
-Tal vez es lo mejor-
-Lo sé, lo he pensado mucho, pero me duele que las cosas acaben y siento que si duele es porque no es lo correcto-
-No pienses así. Es lo correcto, no pueden seguir engañándose y pensando que todo está bien cuando no, y a ti te duele porque lo quieres- sonreí
-Además ambos están muy lejos y van a empezar a conocer gente nueva y- me sonrojé y bajé la mirada. Nicolás se calló al ver mi reacción
-Nicolle empieza a contar ahora- bromeó Carolina. No dije nada- ¿Te refieres a Zac? ¿El chico misterioso del que no me has querido contar nada?
-No es que no haya querido contarles, es que no hemos tenido tiempo- me defendí
-Bueno, ahora lo tenemos, empieza- Carolina se corrió un poco más hacia Nicolás y me miró sonriendo
-Zac es el mejor amigo de Justin, lo conocí a los pocos días de llegar-
-¿Y es lindo?- Nicolás rodeo los ojos ante la pregunta de Carolina
-Pues- volví a sonrojarme ¿lindo? Demasiado- si
-Te encanta- Nicolás rió- nunca te había visto reaccionar así, ni siquiera con Sebastián- sonreí
-¿Y qué ha pasado entre ustedes?- preguntó mi mejor amiga
-No gran cosa realmente-
-¡Mujer! ¡Detalles por favor!-
-Hemos salido varias veces, él me ha dicho que le gusto y yo le he dicho a él que me gusta pero no ha pasado nada entre nosotros-
-¿No se han besado?- negué con la cabeza- ¿Ambos se gustan, lo saben y no hacen nada?
-No es porque no haya querido, es porque yo no estoy soltera- dije sin pensar, me arrepentí inmediatamente, Nicolás y Carolina sonrieron
-¿Así que has querido?-
-No estabas soltera, ahora si lo estás- dijo Carolina al mismo tiempo que Nicolás
-Ya les dije, no terminamos, nos dimos un tiempo-
-¡Un tiempo que no quieres!- me quedé callada ante el comentario de mi amiga- ¿O sí? ¿Acaso quieres volver con él? ¡No! No entiendo, ¿por qué te complicas tanto la vida? No volverás a ver a Sebastián, ya no sientes lo mismo por él que lo que sentías meses atrás, y tienes a un chico al que le gustas y que te gusta pero no haces nada. ¿Por qué no has terminado con Sebastián meses atrás?
-No lo sé, tal vez tengas razón-
-Tengo razón, ¿Dónde quedó la chica que decía que prefería ser feliz soltera que infeliz con alguien más?-
-¿Esa no fue Marilyn Monroe?- Carolina golpeó a Nicolás por su comentario, pero él la abrazó y no la soltó.
-Es que todo es muy complejo- murmuré molesta, ¿por qué nadie me entendía?
-No, todo no es muy complejo, tú te estás enredando solita. ¿Quieres seguir con Sebastián?- preguntó
-No lo creo- dije después de pensar un rato, mi relación parecía una historia dramática ahora, no quería tener que soportar eso más.
-¿Te gusta Zac?- me sonrojé- Ya no hay nada más que saber, debes terminar con Sebastián, y dejar que las cosas con tu chico misterioso sigan sin impedimentos- reí al escuchar como llamaba a Zac- ¿Ves que no es complejo? Es que necesitas tenerme a mí para solucionar tus dilemas existenciales
Reí ante su comentario, Carolina estaba en lo correcto, tal vez yo misma me estaba enredando, quería a Sebastián pero ya no era lo mismo, no importa por cuanto tiempo lo intente, no va a funcionar, quizás solo es miedo a arrepentirme después pero lo intenté ¿no?
-¿Zac viene a tu fiesta?- preguntó Carolina interrumpiendo mis pensamientos
-Sí, ¿por qué?-
-¡Tienes que besarlo en esa fiesta!- gritó riendo
-No creo que pase, ¡ni siquiera sé si estoy soltera!-
-Según tú estás soltera, que Sebastián no quiera comprenderlo es diferente- aportó Nicolás mientras acariciaba el brazo de Carolina, ese gesto no me pasó desapercibido pero no dije nada
-Eso es cierto, el sábado va a pasar algo, tengo un presentimiento- puse los ojos en blanco, cuando se le metía una idea en la cabeza era imposible sacársela- Tienes que estar perfecta
-¿Tienes vestido?-  pregunté desviando el tema, normalmente no funcionaba pero esta vez sí.
-¡No! Quiero comprar uno aquí, ¡tenemos que ir mañana!- reí ante su emoción
-Van a empezar a hablar de ropa, iré por algo de comer- Nicolás soltó a Carolina se levantó y entró a la casa
-Dime ya que pasa entre ustedes- le dije apenas perdimos de vista a Nicolás
-¿Entre nosotros?- preguntó nerviosa – Nada, ¿por qué?
-¿Por fin le dijiste que te gustaba desde hace mil años?- pregunté
-Nicolle, mejor subamos a tu cuarto y me muestras alguna foto de Zac-
-No señora, no intentes cambiar de tema, yo te conté todo, es tu turno- dije cruzándome de brazos, soltó un suspiro
-Nicolás y yo estamos saliendo- parpadeé varias veces y abrí los ojos como platos
-¡¿Qué?!- grité y la abracé fuertemente- ¡Me alegro mucho por ustedes! ¿Por qué no me habían dicho?
-Sólo llevamos un par de semanas, nadie lo sabe aún- sonreí
-¿Por qué no le han dicho a nadie?- pregunté
-Es solo que nos estamos arriesgando mucho, si las cosas no funcionan perderemos nuestra amistad también- asentí entendiéndola
-Lo sé, pero no debes reprimirte en nada. Si al final las cosas  no funcionan es mejor que hayas pasado buenos momentos con él que no hayas disfrutado por miedo-
-Tienes razón- sonrió y la volví a abrazar.
-¿Ya debes saber que él se muere por ti desde hace mucho tiempo también verdad?-
-Eso dice- sonrió
-¿De qué hablan?- preguntó Nicolás al llegar
-De tu relación con Carolina- dije como si fuera algo normal, abrió los ojos como platos y miró nervioso a su novia quien solo sonreía- Son muy obvios
-Claro que no-
-¡Claro que sí! No pueden dejar de mirarse- reí y ambos se sonrojaron- Bueno, es su turno de hablar, cuéntenme como pasó todo
Pasé la siguiente hora llenándolos de preguntas acerca de cómo había pasado todo. Realmente estaba feliz por ellos, les deseaba lo mejor y ojalá las cosas les funcionaran, a Carolina le gustaba desde el momento en que lo vio. Fue el primer día de escuela, lo vio caminar por los pasillos e inmediatamente decidió que le gustaba, justo estaba en nuestra clase, así que sin pensarlo mucho le dije que si quería podía estar con nosotras. El aceptó y Carolina casi me mata después de eso, nos unimos mucho en poco tiempo y cada oportunidad que se me presentaba los dejaba solos.
Los dos años siguientes, Carolina tuvo que soportar todas las novias que tuvo Nicolás, fueron muchas, pero con ninguna termino mal ni jamás le fue infiel a ninguna, simplemente las cosas nunca funcionaban. Sólo hasta que pasaron esos dos años, se dio cuenta de que no podía seguir así, justo en ese momento aparecieron mis hermanos, Derek y Carolina se unieron bastante en muy poco tiempo, incluso llegué a pensar que entre ellos pasaba algo más pero siempre que le preguntaba a alguno de los dos lo negaban argumentando que solo eran buenos amigos.
Nicolás siempre me preguntaba si entre ellos pasaba algo, y yo siempre respondía que no sabía, me parecía algo egoísta por parte de él, justo ahora que Carolina parecía tener a alguien en su vida el aparecía. Con el tiempo me confesó que en realidad le gustaba desde que la conoció pero no creía que fuera a ponerle atención nunca, el típico drama de que se quieren pero no se lo dicen. Cuando me vine a Los Ángeles le hice prometer que intentaría que las cosas con Carolina funcionaran, se demoró pero al final lo logró.
Justo en ese momento escuchamos el sonido de la puerta, ahora sí tendría que dar muchas explicaciones.
-¿Carolina? ¿Nicolás?- llamó mamá desde la cocina
Perezosamente nos levantamos y entramos a la casa
-Hola Alejandra- saludó Carolina entrando en la cocina seguida de Nicolás y por último entre yo. Allí estaban mamá, papá, Cristina, Isabella y Emily.
-Hola todos- saludé sentándome en una silla. Mamá se dio la vuelta rápidamente y me observo confundida.
-Hola cariño, ¿qué haces aquí?- hice una mueca y me preparé para contestar
-Es que me estaba doliendo la cabeza y como no tenía nada importante el resto del día preferí venir a descansar- sonreí, mamá me miró como si no creyera nada de lo que decía, miró a papá quien se encogió de hombros y suspiró.
-¿Ya almorzaron?- preguntó dándonos la espalda. Sonreí ampliamente, lo iba a dejar pasar
-No, y nos estamos muriendo de hambre. Nicolle no nos ha ofrecido nada- dijo Nicolás, Carolina y yo lo golpeamos al tiempo- ¡Auch!
Mamá y Cristina se encargaron de preparar el almuerzo y de vez en cuando yo ayudaba, nos sentamos a comer y no dejamos de reír en ningún momento. Al terminar recogí los platos con ayuda de mis amigos y los lavamos, cuando todo hubo quedado listo subimos a mi habitación y nos sentamos en la cama.
-Deberíamos salir más tarde- propuso Carolina
-Si, a comer- reí ante el comentario de Nicolás, ¿por qué siempre pensaba en comida?

Al final decidimos que daríamos primero una vuelta y luego comeríamos, Nicolás entró a ducharse pues tanto él como Carolina se sentían terriblemente sucios después de ocho horas de vuelo. Cuando Nicolás salió fue el turno de Carolina.
-¡Por fin! Tardaste una eternidad- bromeó Nicolás cuando su novia por fin salió del baño
-¡Mentiroso! Si no tarde nada-
-Eso crees tú-
-Nicolle, ¿qué fue lo que pasó? Sarah sólo me dijo que te habías ido- dijo Derek irrumpiendo en mi habitación. Se quedó callado viendo a las personas que me acompañaban. Carolina sonrió y se acercó a abrazar a mi hermano, él le correspondió a la sonrisa y la abrazó fuertemente- Me has hecho falta linda, ¿cómo  es que estás aquí?
Nicolás saludó a Derek pero no dijo nada más, su relación no era la mejor con mi hermano pero tampoco lo detestaba ni sentía demasiados celos cuando este se acercaba a Carolina.
-¡Nicolle! Habla con Sarah está desesperada por saber de ti- Justin irrumpió en mi cuarto, y al fijarse en la escena que había hizo una cara de no entender nada.
Reí, Carolina lo saludó al igual que. Ambos le explicaron que hacían aquí, y luego fue mi turno de contar porqué me había ido temprano de la escuela.
-No me sentía de humor para estar en clases- fue lo único que dije
-¿Y Sebastián?- se atrevió a preguntar Derek, hice una mueca y miré hacia otro lado. El silencio que se formó después solo fue interrumpido por Justin despidiéndose y llevándose a Derek con él.
-¿Están listos?- pregunté como si nada hubiera pasado, ambos asintieron.
Me levanté de la cama, tomé un saco, me arreglé un poco y salimos de la habitación. Le pedí permiso a mamá quien aprobó la idea de que saliéramos y no nos quedáramos encerrados, me dio dinero que guarde en el bolsillo de mi pantalón y bajé al primer piso donde me esperaban mis amigos.
Caminamos hasta unas tiendas cercanas y entramos, por más de que a Nicolás no le gustaba el plan de ir de compras se divirtió bastante.
-Tengo hambre- comentó Nicolás
-Tu siempre tienes hambre- rió Carolina tomándolo de la mano
-Sí, pero hace bastante no como- miré el reloj, ya eran las 6:30 pm.
-Yo también ya tengo hambre, ¿se les antoja pizza? Conozco una buena pizzería por aquí cerca- comenté colocándome el saco
-Me parece una excelente idea-

A los cinco minutos llegamos a nuestro destino, entramos y nos sentamos en una mesa alejada de la puerta, Nicolás junto a su novia y yo frente a ellos. Ordenamos y en poco tiempo nos trajeron nuestra orden, comimos entre risas y recordando todo lo que habíamos pasado cuando yo aún estaba en Colombia. Pagamos y salimos del local.
-Es hora de volver- murmuré
-¿Mi bolsa?- pregunto Carolina mirando a todos lados
-Debiste dejarla en la mesa-
-Ya voy por ella- dijo Nicolás
-No deja, ya voy yo. De paso me compro algo de tomar- Carolina sonrió y entró nuevamente al local. Una brisa helado pasó haciéndome tiritar, me abracé el cuerpo con los brazos.
-¿Frío?- preguntó Nicolás riendo
-¡No te burles! Sabes que siempre he tenido problemas con la temperatura, mira- me acerqué un poco a él- incluso aquí sigo teniendo los dedos mortalmente fríos- coloqué las yemas de mis dedos en las mejillas de Nicolás
-Demonios Nicolle, estás incluso más fría- reí
-Hola Nicolle- saludaron a mi lado, mire hacia el lugar donde provenía la voz y rápidamente me alejé de mi amigo.
¿Por qué de todas las personas que pude haberme encontrado tuvo que ser precisamente él?

Hola! ¿A quien creen que se encontró? Bueno me disculpo por mi retraso, mi vida en este momento esta de cabeza, estoy haciendo lo mejor que puedo para que todo esté bien, pero siento que cada vez que intento arreglar algo termino dentro de un drama nuevo. 
El capítulo no es tan interesante, ¿cuántas acertaron con quien era el que estaba en la habitación? 
Prometo que el siguiente será mucho mejor, y quiero comunicarles una INCREÍBLE noticia: ¡SOY LIBRE MAÑANA! Si, por fin, mañana 14 de Noviembre, después de un año caótico; ¡soy libre! Mañana salgo a vacaciones, no más escuela, no más trabajos, no más nada! (bueno por lo menos hasta el 1 de Febrero del otro año) Es bastante tiempo! Podré escribir más y publicar más (:
Gracias a todas por leer y comentar, por ustedes es que hago hasta lo imposible por sacar tiempo y escribir así sea una palabra. 
Las quiero a todas!
Saludos!