22 de noviembre de 2012

Capítulo 44: "Con sus labios a tan poca distancia los míos"


-Hola Paul- saludé con una mueca -¿Cómo estás?
-Bien ¿y tú?- respondió mirando a Nicolás
-Bien, ¿qué haces aquí?-
Me iba a responder pero fuimos interrumpidos por una niña de unos 14 años, rubia de ojos azules, incluso sin haberla visto antes podía decir firmemente que se trataba de la hermana de Paul.
-Vamos Paul, tengo hambre- sin dirigirme una mirada tomó a su hermano de la mano y lo arrastró hacia la pizzería, entraron al mismo tiempo que Carolina salía.
-Listo- sonrió mostrándonos que había encontrado su bolso. Sonreí, pensando en lo que acababa de pasar.
-¿Quién es el?- preguntó Nicolás
-¿Quién es quién?- Carolina regresó su vista al restaurante
-Es sólo un amigo- uno muy chismoso
-¿El chico que acaba de entrar?- asentí, nadie agregó nada más. Nicolás tomó de la mano a Carolina y caminamos de regreso a mi casa.

-Hola a todos- saludé al entrar en la casa, mamá, papá, Josh y Cristina se encontraban riendo sentados en la sala mientras las pequeñas jugaban en el piso.
-Hola cariño, ¿cómo les fue?- preguntó papá mientras Carolina y Nicolás se acercaban a saludar a uno por uno.
-Bien, Carolina compro algunas cosas y luego comimos pizza- me encogí de hombros y me senté junto a mamá en el sofá que me abrazó y me acarició el cabello
-¿Cómo van a dormir?- preguntó Josh
-Carolina dormirá conmigo en mi cuarto y Nicolás dormirá en el cuarto de Justin y Derek- respondí
-¿Y qué harán mañana?-
-Yo necesito conseguir un vestido para el sábado- murmuró Carolina que se había sentado en el piso juntos a Isabella y Emily- Y esperaba que Nicolle me ayudara a elegirlo
-¿Mañana no tienes escuela?- preguntó Nicolás confundido
-Tengo, pero podemos hacer una excepción- me separé para mirar un poco a mamá quien me miró pensándolo
-No lo sé Nicolle- respondió finalmente
-Vamos Alejandra, es sólo una vez- papá sonrió luciendo más joven, mamá lo miro molesta, luego suspiró y regresó su mirada a mí
-Sólo por esta vez-
-¡Gracias mamá!- la abracé fuertemente y rió

Los tres nos quedamos en la cocina hablando hasta la madrugada, decidimos quedarnos allí en vez de en mi cuarto pues teníamos la comida cerca y a Nicolás no le apetecía tener que bajar dos pisos para alimentarse. Hablamos de todo un poco evitando por completo el tema de Sebastián. Finalmente, decidimos dormir pues ellos estaban bastante cansados por el viaje.
NARRA ZAC
¿Dónde estaba metida? ¿Por qué no contestaba su teléfono? La había llamado muchas veces, y siempre enviaba al buzón después de timbrar un rato. ¿Estaba molesta conmigo? La imagen de Nicolle llorando me seguía atormentando, odiaba verla llorar por él, me hacía sentir… impotente, ya la había visto llorar varias veces pero nunca como ayer, la tristeza se notaba en sus ojos, se veía completamente desecha, al verla comprendí cuanto en realidad me importaba, y me prometí a mí mismo que haría todo lo posible porque siempre tuviera una sonrisa en su rostro.
Sabía que no podía hacer mucho porque yo no era el responsable de sus lágrimas, sólo podía comprenderla y mostrarle mi apoyo. Eso lo tenía claro, ella tenía que solucionar sus problemas con su novio antes de que yo intentara algo más con ella, pero al tenerla abrazada a mí, tan cerca, con sus labios a tan poca distancia de los míos  bueno, no pude evitarlo, todo pensamiento coherente desapareció en ese momento y -como normalmente pasaba siempre que quedábamos tan cerca- me olvide por completo que Nicolle tenía novio.
Sabía que no estaba bien, Nicolle estaba pasando por un mal momento y yo no hacía más que complicarle las cosas, pero no podía evitarlo, saber que probablemente había terminado con Sebastián me hacía feliz, estaba seguro de que Nicolle estaba pasando por un mal momento y yo tenía que mantenerme alejado un tiempo, pero pensar que las cosas entre nosotros podían suceder sin impedimentos me ponía de muy buen humor. Bueno por lo menos así estaba anoche cuando decidí dejar de llamarla y esperar hasta hoy para hablar con ella, pero en vista de que ayer se había ido temprano de clases completamente destrozada, no me había contestado ninguna llamada en toda la tarde, no me había mandado ningún mensaje y hoy no había venido a la escuela no podía alejar la preocupación que sentía.  Hoy en la tarde iría a su casa a visitarla, me parecía demasiado tiempo, sabía que sería más fácil que le preguntara a alguno de sus hermanos, a Justin, a Derek o incluso a Hilary pero eso sería afirmarles un poco más que entre Nicolle y yo pasaba algo, no es que a mí me molestara pero a Nicolle no parecía agradarle mucho esas bromas.
-Ya, enserio Zac- Paul interrumpió mis pensamientos- Has mirado el teléfono por lo menos diez veces en los últimos cinco minutos
-Ocúpate de tus asuntos- gruñí, ¿cómo era que Paul había terminado sentado junto a mí en mi clase de Trigonometría? Realmente no lo soportaba
-¿Y ahora que dije? Normalmente Nicolle tiene que estar cerca de mí para que te pongas de ese humor- Paul rió y puse los ojos en blanco.
Volví a mirar mi teléfono, ni una llamada ni un mensaje, mi humor empeoraba conforme pasaban los minutos. Intenté  prestar atención para pensar en otra cosa, pero no pasaron ni tres minutos cuando volví a mirar el teléfono. Antes de que me diera cuenta Paul lo tomó.
-Paul, devuélvemelo- dije intentando no alzar la voz, lo que menos quería en este momento era problemas
-¿Qué tanto miras?- Paul oprimió el botón del centro para encender la pantalla- Oh claro, eso lo explica todo- sabía lo que estaba mirando, había puesto de fondo una foto que había pasado del celular de Nicolle al mío, en ella salía abrazándola por detrás, me gustaba como nos veíamos, parecía que estuviéramos juntos. -¿Sabes? Ayer en la noche vi a Nicolle
-¿Qué?- pregunté mirándolo para ver si bromeaba, pero aún no había despegado la mirada de la foto
-Sí, anoche Carly me obligó a acompañarla a comprar una pizza- rodó los ojos- y al llegar al restaurante, Nicolle estaba en la puerta con un chico, nunca antes lo había visto en mi vida, así que no se decirte quien era-
Me quedé callado, decidiendo si creerle o no, a Paul le encantaba bromear y sabía que me molestaba sobre manera cuando decía algo sobre Nicolle, pero se veía tan serio que no tuve más opción que aceptar que me decía la verdad. ¿Quién podía ser? Hasta donde sabía, Nicolle no conocía a nadie por fuera del instituto. Sebastián, fue lo primero en que pensé, ¿será? ¿Habrá venido a visitarla para arreglar las cosas? Suspiré molesto, de pronto, las ganas de ir a la casa de Nicolle quedaron reducidas a nada, suspiré, si en realidad era Sebastián, eso explicaba porque no había llamado ni había venido, debía estar demasiado ocupada.
Tomé el teléfono que me ofrecía Paul y lo guardé en mi pantalón, dejaría de esperar una llamada o un mensaje, cualquier atisbo de buen humor desapareció. Suspiré resignado, vería a Nicolle mañana en su fiesta, no antes.
NARRA NICOLLE
-¡NICOLLE!- me llamó mamá molesta justo cuando entramos en la casa, hice una mueca y miré a mis amigos que se encogieron de hombros. Lo admito, había estado fuera de casa todo el día y era un poco tarde, pero no era razón para que estuviera tan molesta
-Hola mama- murmuré suavemente, dedicándole una sonrisa tímida, sus ojos me miraron iracundos
-¡¿Se puede saber dónde estabas?!- preguntó intentando sonar calmada
-Te avisé en la mañana, salí con Nicolás y Carolina. Compramos algunas cosas y les enseñé la ciudad-
-¡¿Te das cuenta de la hora que es?!- finalmente estalló- ¡Saliste desde las once de la mañana, son las nueve de la noche y ni siquiera una llamada! ¡No has contestado tu teléfono!-
-¿Mi teléfono?- yo no había recibido ninguna llamada de ella así que había pensado que no estaba preocupada- Mamá no me has llamado ni una vez
-¿Qué no te…?- se cortó en mitad de la frase y respiró profundamente. Lo peor ya había pasado- Nicolle, saca tu teléfono, te hicimos por lo menos veinte llamadas entre tu papá y yo
La miré confundida, realmente no había escuchado mi teléfono ni una sola vez en todo el día. Me acerqué a la mesa del comedor y deposité mi bolso allí, rebusqué en el pero no encontré mi teléfono. Hice una mueca, y vacié todo el contenido sobre la mesa, mi billetera, billetes regados, papeles innecesarios, una libreta, algunos lapiceros, maquillaje, cualquier cosa menos mi teléfono.
-No sé dónde está- murmure.
-¿Lo perdiste?- preguntó mamá
-No creo- pensé un momento, ¿cuándo fue la última vez que lo vi?
-¿Entonces?- no respondí a la pregunta de mamá, hoy no recordaba haberlo visto, la última vez que lo utilice fue ayer al llegar a casa, le respondí un mensaje a Sarah.
-Creo que no lo lleve hoy, debe estar en mi habitación-
-Sube y búscalo- asentí, mis amigos se dirigieron a la cocina a comer algo y yo subí rápidamente a mi habitación.
Miré en mi mochila del colegio y allí no estaba, sobre el escritorio tampoco, suspiré y me agaché para mirar debajo de la cama, allí lo había encontrado la última vez. Tampoco estaba, me senté en el piso pensando donde podría estar, recorrí la habitación con mi vista y finalmente lo vi. Un suspiro de alivio salió de mis labios, estaba debajo del escritorio. Lo tomé y lo revise, hice una mueca, tenía 37 llamadas perdidas; 15 eran de mamá, 9 de papá, 2 eran de Sarah, 6 de Sebastián y 5 de Zac. Lo medité un momento y finalmente me decidí llamar a Zac, pero me arrepentí antes de marcar. Si lo llamaba, tendría que hablar de cosas que no quería. Suspiré, guardé mi teléfono en el bolsillo y bajé al primer piso.
Todos se encontraban en la sala y Carolina les enseñaba lo que habíamos comprado, por fortuna había encontrado el vestido perfecto y estaba muy orgullosa con su compra.
Decidimos acostarnos pronto, todos decían que debíamos descansar, pero esos planes quedaron en el olvido. Carolina y yo nos pusimos la pijama, nos metimos en la cama e incluso apagamos las luces, pero ninguna de las dos tenía sueño, así que nos sentamos en mi cama, pusimos música muy bajo y comenzamos a hablar de temas triviales.  Después de un rato, ella insistió en pintarme las uñas y yo no me opuse.
-¿Tienes alguna foto de Zac?- preguntó mientras miraba mis esmaltes, intentando sonar indiferente. Aquella pregunta me tomó por sorpresa y me enrojecí.
-¿Por qué preguntas?-
-Sólo quiero saber cómo luce- se encogió de hombros, suspiré y tomé mi teléfono
Busqué rápidamente la foto que tenía de ambos y se la mostré, ella sonrió.
-¿Qué?- pregunté confundida y volví a depositar el teléfono en la mesa de noche
-Es guapo- la miré, había algo que no me estaba diciendo, suspiró rendida- y se ven increíbles juntos. Espero que mañana pase algo entre ustedes dos
Esquivé la mirada, no quería pensar en eso, Carolina tenía razón, la fiesta era la oportunidad perfecta para que pasara algo, ahora que Sebastián no estaba de por medio –o de eso era de lo que Carolina me había convencido, aunque para mi ese ciclo no estaba cerrado del todo- las cosas entre nosotros podían seguir sin impedimentos. Mañana hablaría con Zac, le diría lo que había pasado con Sebastián y que pasara lo que tenía que pasar. Carolina interrumpió mis pensamientos antes de que fueran más lejos.
-¡Mira!- Carolina me mostró la hora en el teléfono, las 12:00 - ¡Feliz Cumpleaños!
Sonreí, por fin tenía 16, Carolina me abrazó fuertemente y me felicitó varias veces más, se levantó de la cama y rebuscó algo en su maleta, cuando volvió a sentarse a mi lado traía una bolsa rosada que depositó delante de mí.
-Es tu regalo- le correspondí la sonrisa- ¡Vamos! ¡Ábrelo!
Regresé mi vista al paquete, y abrí la bolsa, dentro había millones de dulces y un libro delgado. Lo tomé y lo saqué, era azul claro y tenía escrito “para siempre” en escarcha rosa, abrí el libro con cuidado y me sorprendí al verlo. En la primera página había una foto nuestra de cuando éramos pequeñas, sonreí, al pasar las páginas me di cuenta de que casi todas estaban llenas de fotos y de frases.
-Me encanta- murmuré con una sonrisa en el rostro
-Me alegra, las hojas en blanco es para que continuemos poniendo fotos- miré a mi amiga, dejé el libro al lado y la abracé fuertemente.
-Es el mejor regalo que me pudiste haber dado, gracias-
Carolina se sentó mejor a mi lado y nos dedicamos a ver una por una las fotos y a recordar la historia que había en ella, el tiempo pasó volando, cuando nos dimos cuenta era bastante tarde así que decidimos que era hora de dormir.

-¡Feliz Cumpleaños!- sonreí, pasé mis manos por mis ojos y me desperece, abrí los ojos; toda mi familia estaba en mi cuarto, papá sostenía una bandeja con mi desayuno y había un pequeño muffin con una vela encendida.
-Feliz Cumpleaños cariño- mamá se acercó y me abrazó- ¡Ya estás tan grande!-
Todos rieron y uno a uno me abrazó y me deseo feliz cumpleaños, papá depositó la bandeja en mis piernas y me abrazó fuertemente, miré el muffin; cerré los ojos, pedí mi deseo y soplé la vela. Desayuné mientras todos hablaban animadamente de la fiesta de esta noche y se reían de la bromas de Justin. Cuando terminé, mamá tomó la bandeja y todos salieron del cuarto dejándome sola con mis amigos.
-Bueno, ¿y cuál es el plan de hoy?- preguntó mi amigo abrazando a su novia
-Dormir- murmuré dejándome caer nuevamente en la cama. Agradecía el gesto, pero no había dormido casi nada, no eran ni las nueve de la mañana.
-¿Quieres dormir?- preguntó mi amigo
-Si- cerré los ojos y me tapé mejor con las cobijas- Todavía es demasiado temprano y tu novia no me dejo dormir anoche
Escuché la risa de ambos, se despidieron y salieron de mi habitación. Pensé que sería imposible volver a conciliar el sueño, pero estaba tan cansada que me dormí enseguida.

La luz que entraba por la ventana me terminó de despertar, había dormido bastante, ya era hora de almuerzo. Me levanté y salí al balcón, en el patio se veía mi familia y algunas personas contratadas terminando de acomodar todo. Habíamos decidido hacer la fiesta en la casa, era lo suficientemente grande para albergar muchas personas y yo no estaba dispuesta a que fuera en otro lugar. Por lo menos aquí podía esconderme en mi cuarto si todo resultaba una tragedia. Suspiré, la fiesta estaba cada vez más cerca, sentía un vacío en el estómago, me conocía lo suficiente como para saber que una parte de los nervios que sentía eran ocasionados por la fiesta, y otra parte, por Zac. Hoy sería el día decisivo, algo pasaría hoy, y rogaba con todas mis fuerzas que fuera algo bueno.
Carolina entró a mi habitación en ese instante, me sonrió al notar el estado en que me encontraba pero no me dijo nada. Entre las dos organizamos el cuarto y guardamos todas las cobijas que ella había utilizado la noche anterior. Cuando el cuarto hubo quedado listo, bajamos a almorzar.
Después de comer, ayudé a mamá a terminar de preparar los últimos detalles y por más que quise alargar el momento, ya era tiempo de arreglarnos. Primero los chicos, que eran los más fáciles, y luego las chicas, dejándome a mí para el final.
Subí a mi habitación seguida de mamá, Cristina y Carolina, me entré a duchar mientras ellas me esperaban en la habitación. Intenté relajarme con la ducha, pero no funciono del todo bien, pues mamá amablemente me golpeó la puerta anunciando que ya habían empezado a llegar los invitados. ¿En qué momento me convencí de hacer esto? Suspiré molesta y salí envuelta en una toalla. Mejor acabar con esto pronto. Entre las tres se encargaron de secar mi cabello, arreglarlo y maquillarme. Luego me metieron en el vestido y me ayudaron a colocar los zapatos, las tres se alejaron y me miraron sonriendo.
Regresé al baño y me miré al espejo, abrí los ojos, realmente me gustaba como había quedado. Mi cabello estaba suelto y caía en ondas suaves por mi espalda, el maquillaje era claro, encajaba bien. El vestido era de un rosa claro, sin tiras y con escote en forma de corazón, pegado al cuerpo en la parte de arriba y suelto en la parte de la falda, con unos tacones de un color parecido. Sonreí, tal vez esta noche no sería tan mala. Volví a la habitación al escuchar como papá entraba, me tomó una foto y sonrió abrazándome.
-Estás preciosa- me sonrojé leventemente
-Vamos, es hora de que aparezcas- hice una mueca a mamá y Carolina rió.
-Le vas a encantar a Zac- me susurró Carolina mientras salíamos haciéndome reír ligeramente, tenía puestas en él todas mis expectativas para que esta noche fuera soportable
Con mucho cuidado bajamos hasta llegar al primero piso, Nicolás esperaba al final de las escaleras a su novia, apenas nos vio, abrió los ojos, le sonrió a Carolina y le tomó la mano.
-¿Lista?- preguntó papá, negué con una sonrisa nerviosa en el rostro.
Todos menos papá y mamá se adelantaron y salieron al patio dónde iba a ser la fiesta, suspiré y conté hasta 20 para calmarme. Ya teníamos que salir, pero lo único que quería era salir corriendo de allí.  

¿Cuántas acertaron con que era Paul? Creo que todas creían que era Zac ¿Qué pasara en esa fiesta? El siguiente capítulo quiero escribirlo desde hace mucho, así que creo que publicare pronto.
Quiero decirles que mi computador está muriendo lentamente :S pero por ahora sigue funcionando, tendré que mandarlo a arreglar pronto pero aún no he decidido nada, las mantendré informadas!
Si alguna quiere saber más o menos como estaba Nicolle pueden mirar aquí http://www.polyvore.com/cgi/set?id=63986998&.locale=es no es exactamente como me lo imagino, pero se acerca bastante. 
Espero que les haya gustado el capítulo, gracias por leer y comentar!
Las Quiero!

2 comentarios:

  1. Jose Jose Jose ♥
    Uuuf! Me faltaba mi dosis de "Because of you" jiji *-* Y como he vuelto ya, me pongo a leer tu cap!

    Oooh si :c yo pensé que era Zac ! >< jajajajaja pero igual hubiera sido muy apresurado que lo viera en ese momento ;) y Zac ♥ alkjdasncfaslruhancf! de tan sólo pensar en él me dan ganas de regocijarme en su ternura y comenzar a rodar en el suelo :3 jajajajajaja!
    Es que hombres así de verdad no existen :c Ese chico más preocupado no puede estar *-*
    Ufufufufufufuufufufufufu! LA FIESTA! *O*
    Amiga tienes que publicar rápido :c ¿Sabes cuanto tiempo he esperado ese capítulo? :O ¡Mladita sea! yo creo que desde comenzó esta novela! ♥ ajajaja y no es broma :c ¡Queremos ese beso entre N&Z *-* oooooooooooh si! y aquí pobre del que se interponga o no sé que, de una patada yo lo alejaré :D

    Estaré esperando el cap alfkdjaslcnasldusaldh! ♥

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  2. Vi a monroe!! y no pude evitar pasar!! sin duda alguna no me equivoqué esta precioso tu blog y las palabras!! te gustaría que nos hicieramos seguidores? por mí encantado!!!
    Besos

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