27 de agosto de 2013

¡No fui abducida! ¡Lo prometo!

Hola Hola! ¿Alguien por aqui? Bueno, creo que quizás no. Lo siento! Realmente lo siento! Es solo que estos dias... Dios! ni he dormido! Estaba en finales y demás .. creo que sere un poco mas libre pero quien sabe! 
Maldito cosmos!
Queria pasar a reportarme y decirles que tan pronto pueda subire capitulo! Perdon nuevamente!
LasQuiero!

22 de julio de 2013

Capítulo 53: "No debe volver a pasar"

Esto iba a ser genial, simplemente genial. Bufé una vez más mientras tomaba una cobija del lugar que me había señalado Zac y regresé a la sala. Me senté en el sofá y esperé a los chicos, Zac estaba preparando algo de comida y Justin estaba cambiándose pues se había mojado de los pies a la cabeza a causa de la lluvia. La película ya estaba puesta por lo que me tapé con la cobija y me acomodé lo mejor que pude.
-Palomitas- dijo Zac entrando a la sala y dejando lo que traía en las manos sobre la mesa de centro.
Se sentó a mi lado en el sofá pero su vista se mantuvo en el tazón que acababa de traer. Me giré un poco para poder mirarlo mejor, el silencio era incómodo. ¿Qué se suponía que tenía que decir?
-Escucha Nicolle- empezó interrumpiendo mis pensamientos. Agradecí que fuera él quien iniciara la conversación
-Ya estoy aquí-anunció Justin saltando por detrás del sofá para quedar sentado en la mitad de ambos haciendo que Zac tuviera que correrse rápidamente al otro lado del sofá para evitar ser aplastado
Fruncí el ceño y me volví a sentar derecha, ¿así que ese era el plan de Justin? ¿Incomodarnos e interponerse entre nosotros toda la noche? Mi hermano haló la cobija y se cubrió con parte de ella, sonrió y colocó el tazón de palomitas sobre sus piernas.
-Yo estaré en la mitad, así todos podemos coger palomitas- explicó. Si claro
Zac y Justin bromeaban mientras yo sólo me enfurruñaba más en mi lado del sofá, parecía que a Zac se le daba mejor esto que a mí. Al cabo de unos minutos, iniciaron la película y se callaron.

Me moví para recostar la cabeza en el brazo del sofá, pero al no hallar una posición cómoda con Justin tan cerca me desesperé. Pateé la cobija, me levanté y me dirigí a la cocina rápidamente sin mirar atrás. Tomé un vaso y serví agua, me la tomé de un sorbo y suspiré mientras me calmaba. Había tenido un arrebato, estaba molesta y confundida, me pasé las manos por el cabello y me lo acomodé nuevamente.
-¿Estás bien?- preguntó la voz de Zac a mis espaldas, me di la vuelta lentamente y lo vi recostado contra el marco de la puerta.
-Sí, sólo tenía sed- mentí- ¿Justin?
-Lleva dormido un tiempo- se encogió de hombros mientras yo solo asentía
Nos volvimos a fundir en un silencio incómodo, miré al piso sin saber que decir. No me di cuenta en qué momento se acercó, pero posó sus dedos delicadamente en mi barbilla y me levantó la cara para que me nuestras miradas se encontraran, y una vez más, me perdí en sus ojos.
NARRA ZAC
¡Dios! ¿Cómo era posible que Nicolle me gustara tanto? Cuando la obligué a mirarme lo hice con la intención de descubrir que pasaba por su mente en ese momento, pero como muchas otras veces, sus hermosos ojos azules hacían que cualquier pensamiento coherente desapareciera. ¿En verdad era posible que ella no se diera cuenta de la manera exacta en la que me sentía? Lo que todos decían era cierto, a su lado, yo era un imbécil completo, haría cualquier cosa por ella, y después de ese beso, no hice más que confirmarlo. ¿Qué mierdas había pasado? Le había dicho a Justin que estábamos a punto de parar, pero había sido solo para calmar sus estúpidos celos, siendo completamente honesto, no tenía ni la más mínima idea de hasta donde hubiéramos llegado si no hubiéramos sido interrumpidos. ¿Hasta el final? Lo dudo, Nicolle no… ¿o sí? La sola idea de ella con el bastardo de Sebastián me enfurecía hasta lo inimaginable. Deseché ese pensamiento y miré a la chica que tenía en frente, deslicé mis dedos a su mejilla, la rocé suavemente, casi sin tocarla. Nicolle cerró los ojos y su respiración se alteró, cuando volvió a abrirlos, parecían haberse oscurecido un poco, su vista se desvió a mis labios haciendo que todo mi cuerpo reaccionara.
Acorté la poca distancia que nos separaba, tomé su rostro entre mis manos y sin más preámbulo, uní mis labios a los suyos. La sensación de besar a Nicolle me parecía surrealista, lo había intentado tantas veces sin lograrlo que ahora que en realidad pasaba, no lo creía. Esta vez, fue diferente, el beso era más suave, más calmado y lento, saboreé sus labios y disfruté del momento. Sus brazos me rodearon a la altura de la cintura, nos separamos después de algunos minutos, pero dejé mi frente sobre la suya, le di un corto beso y ella me abrazó un poco más. Rocé su nariz con la mía y me alejé un poco para poder contemplarla pero sin soltar su cara.
-Me encantas, ¿lo sabes verdad?- pregunté con una sonrisa
Nicolle se sonrojó y escondió mi cara en su pecho, reí y la abracé. Me gustaba tenerla tan cerca de mí, y poder besarla sin que se apartara o sin que nos interrumpieran. Me soltó y se alejó ocasionando que tuviera que desenredar mis brazos de su cuerpo, la miré confundido, pero ella solo sonrió y negó con la cabeza, lucía como si fuera a decir algo, pero pareció como si lo pensará mejor y antes de darme cuenta sus manos tomaban mi camiseta y me acercaban rápidamente, choqué con su cuerpo, deslizó sus brazos por mi cuello y me besó, sorprendiéndome totalmente. Sonreí y le devolví el beso, posé nuevamente mis manos en su cintura y la mantuve cerca mientras mi lengua se enredaba con la suya.
-Es tarde- murmuró contra mis labios terminando el beso
-No es cierto- repliqué acercándome para robarle otro beso. Pero me empujó suavemente
-Si lo es- afirmó. Gruñí y me alejé, solo porque mañana hay escuela
-De acuerdo- dije tomándola de la mano y arrastrándola fuera de la cocina- Hora de dormir
En la sala, Justin se había adueñado del sofá y estaba completamente dormido. Me encogí de hombros y llevé a Nicolle al segundo piso, pero paré en el pasillo. ¿Y ahora? ¿Dónde se suponía que dormiría? ¿Conmigo o en otra parte?
-Puedes dormir en el cuarto de mamá si quieres- murmuré dudando
-De acuerdo- no me miró directo en ningún momento. Se acercó un poco me dio un beso en la mejilla y se alejó murmurando un buenas noches.
Suspiré, esperaba que dijera que quería dormir conmigo. Entre a mi cuarto malhumorado, me quité la camiseta y la tiré en el cesto de ropa sucia que tenía en la habitación, mamá odiaba que hubieran cosas mal puestas, y yo prefería no hacerla enfadar y ayudarla en todo lo que podía. Me cepille los dientes y me acerqué a la ventana, todavía llovía, por lo que no lograba ver nada más que las gotas que se deslizaban por mi ventana.
Busque mi celular, mamá aún no había llamado como había prometido, ¿no había llegado? Imposible, ¿le habría pasado algo? Intente llamarla pero no lo logre, maravilloso, no tenía cobertura. ¿Cómo era posible? Las luces parpadearon y se apagaron, miré a todos lados. Esto estaba empezando a parecer una película de terror; no sirve el teléfono, no hay luces, en la calle hay una tormenta que me obliga a estar encerrado en casa con un chico que quiere golpearme por corromper a su hermana pequeña. Si, definitivamente las probabilidades no estaban a mi favor.
-¿Zac?- murmuró esa dulce voz que tanto me gustaba. Me di la vuelta y me encontré a Nicolle en la puerta
-¿Nicolle?- me acerqué a ella rápidamente. Sus ojos estaban aguados y se notaba que había derramado algunas lágrimas, sus mejillas estaban brillantes- ¿Estás bien?
-Si yo solo- desvió la mirada, respiró y volvió a mirarme- No quiero dormir sola esta noche, ¿te importa si…-
-Para nada- la interrumpí. Asintió agradecida y avanzó hasta quedar en frente mío
-Gracias- susurró con la voz queda. La abracé y la estreche contra mí, ¿por qué lloraba? Le besé la frente y la solté.
La habitación estaba completamente a oscuras por lo que coloqué una mano en su espalda para guiarla. Me acosté en la cama y ella hizo lo mismo pegándose a mí.
-Estás helada- musité
Nicolle colocó su cabeza en mi pecho y se acurrucó contra mi cuerpo, pasé un brazo por su espalda para impedir que se alejara. Besé nuevamente su frente y deslicé mis dedos por su cabello. Respiré hondo, tenerla así era una sensación que me agradaba, su cabello regado por mi pecho y sus brazos rodeándome, como si no quisiera que me apartara, sonreí y cerré los ojos sin dejar de jugar con los mechones de su cabello perdiéndome en la sensación de tener a la chica que me gustaba entre los brazos.
NARRA NICOLLE
Llevaba casi veinte minutos despierta, el calor que emanaba Zac mas el saco que me había prestado, habían acabado con mi sueño. Fuera parecía que estaba cesando de llover, pero con la oscuridad no podía estar segura. Me dolía el cuerpo y el calor empezaba a asfixiarme, quizás iba a darme gripa por la mojada en la lluvia. Había sido una pésima idea, ¿por qué había salido de esa tienda?
Pensar en eso me recordó todo lo que había pasado en estos días. No podía entender porque Sebastián había hecho lo que había hecho, ¿por qué engañarme de esa manera? ¿Con que fin? Si no quería que siguiéramos juntos, ¿porque no terminaba conmigo? ¿Cuál era el punto de seguir manteniendo una mentira? Las lágrimas acudieron a mí sin poder evitarlo, me mordí el interior del cachete para evitarlo, pero era inútil, ya había comenzado. Me giré para separarme de Zac y respiré hondo mientras comprobaba que no lo había despertado, sin perder más tiempo me paré y salí de la habitación.
Recosté mi espalda contra la puerta una vez que la hube cerrado, y aplaste mi palma contra mi boca para ahogar los sollozos. Esto estaba mal, realmente mal. ¿Cómo había permitido que eso pasara anoche? Era demasiado pronto, había sido un error, lo que paso entre Zac y yo, no debió haber sucedido. ¿Qué estaba mal conmigo? Si era como Roxanne decía, jugaba con ambos. No había ni terminado de arreglar mis problemas con Sebastián y ya me estaba metiendo con Zac. ¿Y si hubiera sido al revés? ¿Y si hubiera sido Sebastián quien se hubiera enrollado con una chica justo el mismo día que habíamos terminado? Claro, él me había engañado varias veces, así que ese ejemplo no sería.
¿Por qué soy tan estúpida? ¿Por qué no hago más que enredar las cosas? Yo no soy así, ¿por qué permití que pasara? Estaba claro que había sido un error, debí haberlo parado, ¿o por qué le pedí dormir con él? Claro, no quería dormir sola y comerme a mi misma pensando toda la noche, pero no era razón, no debí acudir a él. Me tomé el pelo frustrada, y me quité las lágrimas furiosamente. No podía volver a pasar, no iba a volver a pasar, estaba mal, todo mi ser me lo gritaba, no era ese tipo de personas, jamás hubiera hecho lo que pasó anoche. Era Zac, él era el culpable, estar cerca de él me descontrolaba en formas que no lograba entender, junto a él me olvidaba de las cosas en las que creía, solo existíamos él y yo cuando estábamos  juntos.

No debe volver a pasar, no debo permitirlo. Seguí repitiendo mientras me dirigía al baño del pasillo. Me miré al espejo, quizás si me daría la gripe, mi cara estaba roja, mis ojos hinchados, mis mejillas húmedas y mi cabello enmarañado. Me mojé la cara y me concentré en el reflejo; no debo permitir que pase otra vez, no aun, no cuando no he solucionado nada, no es justo para él que lo utilice para olvidarme de Sebastián, no debe volver a pasar, así tenga que mantenerme alejada de Zac de mi para conseguirlo.

Hola hola!!
Como estan? Me extrañaron!? Por que yo si (: Comunico nuevas! Estoy escribiendo bastante en estos días, cada vez que tengo tiempo adelanto, asi que eso es muy bueno. Por otro lado, mi nuevo propósito es terminar la novela este año, no quiero apurar las cosas, y tampoco es que me haya aburrido de la historia, es solo que primero, el otro año entrare a la universidad, y me explotarán aún más así que no se de cuanto tiempo dispondré, y segundo, tengo una nueva idea de historia y a decir verdad, me llama más la atención de escribir que esta, por más que amo a Zac y a Nicolle, es -creo- bastante diferente, pero creo que será algo así como un reto personal. No adelanto más detalles, todo a su tiempo.
Además estoy muy contenta -no se si lo notaron- las cosas por estos lados se están calmando, todo se está poniendo en su sitio así que eso me tiene como muy tranquila. Por más de que no me este yendo bien en la escuela. Maldita fisica! Como me desagradas!
Comenten! Quiero saber que les pareció o que creen que va a pasar!
Saludos!

27 de junio de 2013

Capítulo 52: "¿Corruptor de menores?"

NARRA NICOLLE
-¿Estás bien?- me preguntó Zac nuevamente, lo miré a los ojos grises cargados de preocupación, de preocupación por mí. No fue una simple pregunta, realmente quería saber.
-Lo estaré- le contesté. Era lo más sincero que podía decirle en este momento, pero aun así me rodeó con sus brazos. Se sentía tan bien, me sentía protegida en ese lugar, sin poder evitarlo, escondí mi cara en su pecho.
-¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor?- susurró. Lo miré sin separarme de sus brazos, ¿por qué era así conmigo? ¿Cómo era que seguía junto a mí? Zac acarició delicadamente mi mejilla, y con ese simple gesto, mis ojos se llenaron de lágrimas.
-¿Por qué eres tan bueno conmigo? Roxanne tiene razón, soy una mala persona. No estoy contigo, pero tampoco quiero que estés con nadie más- necesitaba que me entendiera. Yo era una persona egoísta, no podía hacerle eso, se merecía algo mejor.
-Roxanne no tiene razón nunca- contraatacó- Ella no sabe cómo son las cosas entre nosotros, desde el principio todo fue claro ¿verdad?
-Si pero- cerré los ojos y la lágrima que resbaló por mi mejilla, Zac la quitó rápidamente- ¿Por qué sigues aquí? No lo entiendo, lo que dijiste el día de mi cumpleaños, tu estas soltero, ¿por qué no estas con alguien?- no quería que se fuera, pero la voz en mi cabeza no cesaba de repetir que no era justo para él
-Porque me gustas Nicolle, mucho- mi corazón se aceleró con esa simple frase, rozó suavemente mis labios con los dedos, sosteniéndome fuertemente por la cintura con la otra mano- Y prefiero esperarte a ti a estar con cualquier otra chica
-¿Soy una mala persona si te digo que también me gustas? No quiero lastimar a nadie, lo siento- las palabras salieron de mi boca sin que pudiera evitarlo
-¿Por qué lo sientes? Ya me dijiste lo que quería escuchar-
Lo miré confundida, pero la mirada en sus ojos lo aclaró todo. Esta vez si iba a pasar, y en este momento no me importaba nada, ni siquiera el hecho de que acababa de terminar con Sebastián, ni que si besaba a Zac, iba a ser justo como había dicho Roxanne. Estaba mal, mi mente lo sabía, pero todo mi cuerpo me pedía que dejara que sucediera. ¿Por qué no podía, por un momento, olvidar todo y preocuparme de las consecuencias después? Los problemas seguirían ahí luego, el drama también, el engaño de Sebastián no se iría. ¿Por qué tenía que preocuparme tanto? Estaba agotada de huir de Zac, no podía hacerlo más, no quería hacerlo más.  Zac entendió el preciso momento en el que mi resolución se hizo clara, pues se acercó un poco más a mí.
Mi teléfono comenzó a sonar, ¿en serio? Saqué el aparato y lo miré, el nombre de Sebastián brillaba en la pantalla, hice una mueca.
-A la mierda- susurró Zac sorprendiéndome. Me quitó el teléfono de las manos y lo dejó en la mesa. Sus ojos regresaron a los míos sin darme tiempo ni siquiera de pensar que había hecho- Esta vez no va a pasar lo mismo-
Un momento mi rostro estaba entre sus manos, y al otro Zac posaba sus labios en los míos.
Siempre había pensado que cuando besara a Zac por primera vez sería como en las películas, una luz nos rodearía y un coro de ángeles cantaría, pero si eso pasó, no lo noté, fue como si estuviéramos encerrados en una burbuja y solo existiéramos él y yo, el resto de cosas quedaba fuera, lo único que sentía era Zac. Sus labios sabían al chocolate que había estado bebiendo antes, eran delicados y encajaban perfectamente contra los míos. Esto estaba mal, puse mis manos sobre su pecho y lo empujé suavemente,
-Zac- empecé sin abrir los ojos- esto no…
-Hoy no linda- murmuró- Hoy no
Antes de que pudiera volver a replicar, sus labios estaban sobre mí nuevamente, desarmándome por completo, dejé escapar el último pedazo de razón que quedaba en mí y me permití disfrutar del momento. Le devolví el beso y lo noté sonreír, deslizó sus manos por mi espalda hasta posarlas en mi cintura para mantenerme unida, pero aun así, no era suficiente. Mis manos se deslizaron hasta su cuello y lo acerque más a mí, sabiendo que no era posible. Nos separamos por falta de aire, pero sólo un momento antes de que nuestros labios estuvieran juntos otra vez, su lengua se abrió paso y se enredó con la mía.
Sentí que Zac me levantaba y me dejaba sobre el mesón permitiendo que ambos estuviéramos a la misma altura. Soltó mis labios y depositó un reguero de besos por mi mandíbula hasta llegar al cuello, donde presionó suavemente sus labios haciéndome estremecer. Con las manos aún entre su cabello, lo acerqué de nuevo a mí uniendo nuestras bocas, sus manos se posaron en mis piernas y fueron subiendo hasta colarse dentro de mi camiseta. Quemaban allí donde rozaba mi piel, me recorrió los costados para luego detenerse en la parte baja de mi espalda.
Por mi parte, solté su cabello y deslicé mis manos por su cuerpo, primero su cuello, bajando por sus brazos fuertes, acariciando su pecho y deteniéndome en su abdomen. Ya había visto a Zac sin camisa antes, el recuerdo era bastante nítido, pero sentía la necesidad de confirmar si era como recordaba. Arrastré mis manos hasta el borde de la camiseta, y la levanté un poco descubriendo la piel de su estómago, con una mano acaricié sus abdominales haciendo que un gemido brotara de su garganta. Se separó de mi permitiéndome que le quitará la camisa, sin poder evitarlo, me mordí el labio al contemplar su bronceado torso, y lo halé de regresó a mí, sus labios regresaron a los míos en un beso cargado de emociones. Continué con el reconocimiento, acaricié su espalda, notando como cada uno de los fibrosos músculos se tensaba ante mi tacto. Me separé de él para recuperar el aliento, pero Zac no me permitió alejarme, regresó a depositar besos en mi cuello, con los ojos aún cerrados mandé la cabeza para atrás para darle mejor acceso, enredé mis piernas en su cadera para acercarlo a mí y un gemido involuntario se me escapó cuando sus manos se posicionaron nuevamente en mi cintura.
-Así es como mantienes tus manos lejos de ella ¿no cabrón?- la voz de Justin era gélida.
Rápidamente empujé a Zac lejos de mí y bajé de un salto del mesón mientras me acomodaba la ropa y el cabello. Mire a Zac quien parecía calmado mientras recogía su camiseta del suelo y se la colocaba nuevamente, sus labios estaban rojos e hinchados, me sonrojé al pensar como estarían lo míos. Deseché ese pensamiento de mi mente y me concentré en el problema que tenía delante; regresé mi vista a mi hermano. Tenía los puños apretados a los costados, y sus ojos demostraban lo molesto que estaba a pesar de que intentaba aparentar estar calmado, estaba envuelto en una gruesa chaqueta que estaba bastante empapada al igual que su cabello.
-¿Cómo…?- negué con la cabeza, no tenía sentido que él estuviera aquí
-¿Cómo entre?- completó aún con una voz cargada de hielo- Timbre varias veces, y como no abrieron, tuve que entrar por la puerta trasera
Me quedé en silencio, ¿Qué podía decir? ¿No es lo que parece? No sé cuánto tiempo llevaba observándonos Justin, así que mentir no era una opción. Mire a Zac en busca de apoyo, pero el miraba a Justin, se veía tranquilo, pero  no sabía si era verdad o solo aparentaba. Por suerte mi hermano interrumpió el silencio.
-¿Y bien? ¿Me van a explicar que pasa?- preguntó con el mismo tono de voz
-¿Explicar qué? Estaba besando a tu hermana- contestó Zac manteniéndose a una distancia prudente, así que la tranquilidad solo era superficial
-¿Besarla? Maldito hijo de…-dijo mientras se acercaba, la calma había desaparecido
-¡JUSTIN!- grité para callarlo mientras me ponía entre él y Zac- ¡Para esto!
-¡Ustedes estaban por acostarse!- gritó- Y créeme, no estoy interesado en tener un sobrino en este momento
-¡Justin!- repetí cortante. Tampoco era para tanto ¿o sí?
-Solo la estaba besando- aclaró Zac separando cada una de las palabras haciendo que mi hermano entendiera- Íbamos a para pronto
Resistí el impulso de girarme y ver a Zac, realmente no estaba segura de lo que había pasado, y creo que él tampoco, ni siquiera yo estaba convencida de que hubiéramos parado pronto, lo que me hizo sonrojar. Nos habíamos dejado llevar, y demasiado.
-Parar mi trasero. ¡Tenías las mano dentro de la ropa de MI hermana!- la voz de Justin había aumentado unos tonos- Dime alguna razón por la que no deba golpearte
-No vas a golpearlo- gruñí las palabras estirando el brazo como si eso fuera a contenerlo- ¡No tienes ningún derecho!
-¿Qué no…- se calló sorprendido y agitó la cabeza- ¡Es un puto corruptor de menores! ¡Claro que tengo derecho!-
-¿Corruptor de menores?- murmuré sin dar crédito a lo que oía
-¡Por favor Justin!- la voz de Zac ahora sonaba enfadada- Tu hermana acaba de cumplir 16, yo tengo 18. No es tanta la diferencia-
-Técnicamente es ilegal- Justin seguía obstinado con lo que decía
-No, sería ilegal si tuviera 21, cosa que no pasa- musitó Zac
-¡Prometiste que no la tocarías!- gritó nuevamente Justin
-¡Jamás lo prometí! ¡Además no es algo sobre lo que tu tengas que decidir!- ahora ambos gritaban
-¡Es mi hermana pequeña! ¡Y tú estabas conociéndole hasta la tráquea!- mi hermano se acercó un poco, un paso más y mi mano aún estirada tocaría su pecho
-¡BUENO YA! ¡No más! ¡Los dos!- grite molesta- ¡No soy una niña pequeña sobre la cuál puedas decidir! ¡Puedo tomar mis propias decisiones!
Justin estaba a punto de replicar cuando un trueno resonó fuera y las luces se apagaron dejándonos en la oscuridad. Ya era bastante tarde, y a causa de las nubes no había posibilidad de distinguir algo con ayuda de la luz de la luna.
-Simplemente genial- murmuró Justin
-¿Zac?- pregunté estirando la mano para encontrarlo
-Ah no- sentí como me tomaban de la mano, pero no del lado que yo esperaba y me halaban. Choqué contra el pecho de Justin- Aléjate de mi hermana- puse los ojos en blanco a pesar de que ninguno me pudiera ver
-Justin, te estás pasando- murmuré
-Tú y yo hablaremos luego- volví a rodar los ojos
-Bueno, ¿y cuál era tu plan? ¿Cuál era el punto de venir corriendo hasta aquí cuando supiste que me iba a quedar solo con Nicolle toda la noche?- Zac sacó su celular y alumbró con el mientras rebuscaba en los cajones
-¿Solos?- miré a Justin que palideció levemente- ¿y tú mamá?
-No viene esta noche- explicó Zac con voz neutra, esperando que Justin explotara.
-¿¡IBAN A ESTAR SOLO LOS DOS!?- lo miré y pareció calmarse ligeramente- Gracias al cielo decidí venir
-¿Y qué pretendías viniendo aquí?- pregunté intentando alejarlo del pensamiento de Zac y yo solos toda una noche
-Llevarte a casa- dijo como si fuera obvio
-Pues no va a ser posible- murmuró Zac mirando su teléfono, ya había encontrado y encendido cuatro velas
-¿Y por qué dices eso?- preguntó mi hermano molesto. Zac se limitó a darle la vuelta al teléfono y por lo que alcancé a ver, era una noticia
-Acaba de iniciar una tormenta- un rayo ilumino la cocina confirmando lo que acababa de decir, luego sonrió e imitó la voz de un periodista mientras informaba:- las autoridades piden a los ciudadanos el favor de abstenerse de salir a las calles mientras dure la tormenta-
-Mierda- murmuré tan bajo que ni Justin que estaba a mi lado logró escucharlo
-Asombroso- sonrió Justin-  Y díganme, mis queridos compañeros de cuarto por una noche ¿qué haremos mientras todo esto pasa?
Miré a Zac que tenía la misma cara de preocupación que yo, los tres; Zac, Justin y yo, ¿toda la noche juntos? Eso sonaba… prometedor. Por fortuna, como si el cosmos se hubiera cansado de arruinarme la vida, las luces regresaron iluminando toda la cocina hasta mostrar cada detalle.
-Excelente, ¿quién quiere ver una película?- la voz de Justin sonaba bastante animada. Suspiré, esta iba a ser una noche muy larga.

HOLA HOLA! Alguien todavía queda? Lo se, soy lo peor, lo reconozco, y se que siempre digo lo mismo. Puedo aburrirlas contándoles cada detalle de mi vida estos ultimas milenios sin publicar, pero al final solo son excusas. He tenido mil cosas que hacer, y siento que cada momento que pasa, bueno todo está aún más caótico. La verdad es que estoy en mi ultimo año, y por la razón que sea, como siempre sucede, acepto encargarme de más cosas de las que puedo abarcar. Eso es solo en el colegio, y mejor ni hablar de mi vida social! CAÓTICA es una palabra bastante noble para describir como esta todo a mi alrededor. Y bueno, la parte de chicos ... también estoy enredada en ese tema, ¿por qué será que las cosas inalcanzables son siempre las más difíciles de ignorar? Bueno, espero que todo empiece a arreglarse pronto.
¿les gusto el capítulo? Se que no lo merezco, pero por favor comenten! Eso me haría muy feliz!
Ya estoy en vacaciones, y regreso hasta el 15, pero bueno, creo que tengo igual de trabajos que tendría normalmente. Crecer es un asco, ¿alguien más opina lo mismo?
Espero poder publicar nuevamente, y no desaparecer tanto tiempo, pero mejor no hacer ninguna promesa que no pueda cumplir.
Las quiero! Gracias por aguantarme mis .. retrasos -descomunales- en la subida de entrada. 
Saludos!

23 de mayo de 2013

Capítulo 51: "Esta vez no va a pasar lo mismo"


NARRA ZAC
El teléfono sonó, dejé inmediatamente las cosas que tenía en la mano sobre el mesón de la cocina y corrí al teléfono antes de que el ruido despertara a Nicolle. Después de que se hubo quedado dormida en mis brazos la acosté lo más delicadamente que pude y decidí bajar a la cocina a preparar un poco de chocolate caliente. Estaba helando, ahora si se notaba la llegada del invierno, habíamos disfrutado de unas semanas más de sol, pero ahora parecía que no iba a parar de llover.
-¿Diga?- contesté regresando a la cocina
-¿Cariño?-
-Hola ma- se escuchaba mucho ruido al otro lado- ¿Dónde estás?- miré la hora, era más tarde de lo que creía
-Atascada en el tráfico- sonreí ante su frustración- Hoy decidí tomar por Santa Mónica pero la cerraron por la posible tormenta. Me demoraré en llegar, mientras salgo de aquí y tomo Overland-
-¿Estás segura?- pregunté sosteniendo el teléfono con el hombro para tener las manos libres- ¿la tía Harper no vive cerca? No quiero que manejes con esta lluvia, está oscuro y tú estás sola-
-Zac, no va a pasar nada-
-Por favor- ¿por qué justo hoy tuvo que ir a la oficina lejana? Miré por la ventana, estaba oscuro y la lluvia no dejaba ver claramente-
-¿Estarás bien?- finalmente cedió. Reí
-¿Por qué te preocupas por mí? Yo estoy en casa, eres tú la que está en mitad de una posible tormenta-
-Muy gracioso- murmuró- ¿Seguro estarás bien?
Escuché pasos entrando a la cocina, me giré y me encontré con Nicolle en la puerta. Tenía el cabello alborotado y estaba sonrojada por el sueño, pero aun así se veía hermosa. Tomé el teléfono entre las manos y me recosté en el mesón sin dejar de mirarla.
-Seguro, más bien llámame cuando llegues donde Harper, quiero saber si has llegado bien-
-Claro cariño. Llámame cualquier cosa. ¿Seguro estarás bien?-
-Mamá-
-Está bien, te quiero. Pórtate bien-
-No hay mucho que pueda hacer en el medio de una tormenta- la escuché reírse- también te quiero. Maneja con cuidado-
Colgué, pero no me moví, seguí mirando a Nicolle quien se acomodó el cabello detrás de la oreja y cruzó los brazos bajo su pecho.
-¿Tu mamá?- preguntó
-Sí, no vendrá esta noche- me miró confundida pero no comento nada- Parece que viene una tormenta
-¿Tormenta? ¿No se supone que Los Ángeles es… soleado?- reí
-Generalmente, pero ya comenzó el invierno, así que comenzará a llover. Aunque no mucho, espera enero o febrero, ahí si llueve- le regalé una sonrisa.
-¿Qué haces?- preguntó acercándose un poco
-Chocolate caliente- se paró a mi lado- No sé tú, pero yo me estoy congelando-
Serví los vasos y le pasé uno, se recostó contra la pared logrando que quedáramos frente a frente. Tomamos el chocolate en silencio, Nicolle miraba al piso, pero algunas veces levantaba la vista y sus ojos se encontraban con los míos, se veía triste y cansada. Odiaba verla así, sin poder hacer nada, ni si quiera golpear al imbécil de Sebastián por hacerla sufrir de esa manera. Cuando terminó su bebida se acercó para depositarla sobre el mesón, la imité.
-Gracias- susurró
-¿Estás bien?- le pregunté, realmente me preocupaba por ella. Bajó la mirada y la escuché suspirar fuertemente
-Lo estaré- fue lo único que contestó. Sin poder evitarlo la rodeé con mis brazos y la estreché contra mí. Escondió su cara en mi pecho
-¿Qué puedo hacer para que te sientas mejor?- murmuré acariciando su cabello. Levantó la mirada, ¿Cómo era posible que esta chica me gustara tanto? La conocía desde hace tres meses, y no podía dejar de pensar en ella en ningún momento. Me concentré en sus ojos azules, mi mano fue a su mejilla y la acaricié.
-¿Por qué eres tan bueno conmigo?- preguntó con lágrimas en los ojos- Roxanne tiene razón, soy una mala persona. No estoy contigo, pero tampoco quiero que estés con nadie más
-Roxanne no tiene razón nunca- le corregí- Ella no sabe cómo son las cosas entre nosotros, desde el principio todo fue claro ¿verdad?
-Si pero- cerró los ojos y una lágrima solitaria descendió por su mejilla, la limpié con el pulgar- ¿Por qué sigues aquí? No lo entiendo, lo que dijiste el día de mi cumpleaños, tu estas soltero, ¿por qué no estas con alguien?- suspiré
-Porque me gustas Nicolle, mucho- rocé sus labios con mi pulgar mientras mi otra mano se encontraba en su cintura- Y prefiero esperarte a ti a estar con cualquier otra chica
-¿Soy una mala persona si te digo que también me gustas?- sonreí sin poder evitarlo- No quiero lastimar a nadie, lo siento
-¿Por qué lo sientes? Ya me dijiste lo que quería escuchar-
Estaba mal, completamente mal, lo sabía. Acababa de terminar con su novio, estaba destrozada, se lo había prometido a Justin, estaba soltera, nadie podía interrumpirnos, ¿Qué era lo que estaba mal? Me acerqué más a ella, y esta vez, estuve completamente seguro de que iba a pasar, lo notaba en sus ojos, ella quería esto tanto como yo. Podíamos preocuparnos después. Pero una vez más, fue como si el cosmos no quisiera que nada pasara, su teléfono sonó. Maldije suavemente y me alejé solo un poco para que ella pudiera sacarlo de su bolsillo, no dejamos de mirarnos ni un momento. Nicolle se mordió el labio y bajó la mirada a su celular, hizo una mueca y entendí quién era.
-A la mierda- murmuré tomando su teléfono y colocándolo sobre el mesón- Esta vez no va a pasar lo mismo-
Tomé su rostro entre mis manos, y antes de que algo más pudiera interrumpirnos posé mis labios sobre los suyos.

No me maten!!!! Lo siento! lo siento!!! JAMÁS EN MI VIDA me he sentido tan llena de cosas por hacer,  JAMÁS! Tengo el pequeño problema de que me encanta hacer mas cosas de las que soy física y mentalmente capaz, y siempre se "manejar" mi tiempo, pero en estos días, demonios! no he dormido bien desde hace veinte días! (y no exagero)
Es de suponerse que la otra semana (miércoles mas o menos) soy libre por fin, pero quien sabe, no le agrado al cosmos. Espero este domingo poder escribir para tener un capítulo decente y largo para el lunes o martes, pero prefiero no prometer nada.
Este capítulo fue MUY corto, lo sé. Pero primero, preferí subir algo corto a tenerlas más tiempo esperándolas y segundo, paso lo que hace tanto querían  (: . Quizás no fue como todas esperaban, ¿que me dicen? ¿que les pareció? Comenten!!!
PD: no he tenido tiempo de pasarme por sus historias, pero a penas pueda lo haré.
Gracias por leer.
Saludos!

7 de abril de 2013

Capítulo 50: "Sólo puedo decirte que es un imbécil que no lo vale"

Una rápida entrada al Express Mart y me di cuenta de que Nicolle ya no estaba allí, tampoco era que había puesto todas mis esperanzas en encontrarla en ese lugar, pero no pude evitar sentirme decepcionado y desesperado. ¿Dónde podía estar? Regresé al carro y comencé a avanzar por las calles cercanas, estaba a pie no podía estar lejos, intenté volver a llamarla y nuevamente pasó a buzón. Las calles estaban casi solitarias, hace tiempo no llovía en Los Ángeles, y parecía que la gente prefería que fuera así pues muy pocas personas se encontraban fuera.
Manejaba despacio, concentrándome en cada persona que veía, intentando distinguir a través de la lluvia si eran Nicolle. Una chica caminando sola en la lluvia llamó mi atención, necesité solo un instante para reconocerla. Joder, esto parecía una maldita película para chicas
-¡Nicolle!- grité aparcando el carro y bajándome. Ella se dio la vuelta despacio, pasé mis brazos alrededor de ella y la estreché fuerte contra mí, me separé y tomé su rostro entre mis manos para observarla completamente- ¿Estás bien?- ella solo me miró- ¿Por qué no llamaste? ¡Estábamos preocupados!
-Lo siento, solo quería alejarme de todo un momento- se encogió de hombros.
Su voz sonaba rota, la detallé mejor, estaba lavada de pies a cabeza pero aun así pude notar que su nariz y sus ojos estaban rojos, mierda, había estado llorando.
-¿Estás bien? ¿Qué ha pasado?- le pregunté, sus ojos inmediatamente se cristalizaron y negó con la cabeza. La acerqué nuevamente y ella escondió su cara en mi pecho. La abracé un momento, deposité un beso en su frente y la alejé- Ven, no quiero que te resfríes.
Guie a Nicolle de vuelta al carro, le abrí la puerta del pasajero para que entrara, y luego rodee el carro para entrar por la puerta del conductor. Saqué mi teléfono para avisarle a Justin que ya había encontrado a su hermana, después de enviarle el mensaje lo volví a guardar.
-¿Puedo pedirte un favor?- preguntó apenas encendí el carro- ¿Podríamos ir a otro lugar que no sea mi casa?
Me gire un poco para mirarla, pero ella solo miraba por la ventana.
-¿Por qué no quieres ir a tu casa?- permaneció en silencio-  Nicolle tus hermanos están preocupados
-Por favor- susurró esta vez mirándome.
-Nicolle…- abrió la puerta del carro- ¡Espera! ¿Qué haces?
-No quiero ir a casa- repitió. La halé del saco y la regresé a la silla. Me estiré sobre ella para cerrar la puerta.
-De acuerdo, a tu casa no- suspiré, ¿y ahora? La llevaría a mi casa, necesitaba ropa seca, luego podría averiguar qué había pasado y decidir qué hacer.
-¿Por qué estabas en la calle mojándote? – pregunté
-Intentaba encontrar un taxi- regresó su vista a la ventana. Eso fue lo único que hablamos en el camino.
NARRA NICOLLE
Había caminado durante dos horas más o menos, quizás un poco más y antes de darme cuenta, comenzó a llover más fuerte, las gotas se volvieron más constantes y gruesas. En otro momento me hubiera encantado, ¿hace cuánto no sentía la lluvia sobre mí? Pero ahora no, no podía pensar en nada que no fuera Sebastián. Todavía no lo creía, una parte de mí esperaba despertarme de esta pesadilla, pero la otra estaba segura de que eso no pasaría. Entré a la primera tienda que encontré a esperar que parara de llover, pero cuando me di cuenta de que parecía que nunca iba a acabar decidí salir a buscar un taxi. Quizás Sarah me dejara dormir en su casa esta noche, no quería ir a mi habitación y encontrarme con todos los regalos que Sebastián me había dado.
-¡Nicolle!- escuché que me llamaron, me di la vuelta para encontrarme con Zac, lo miré, estaba empapado, igual que yo, no llevaba sombrilla, ni siquiera chaqueta, sólo estaba en camisa, su carro estaba parqueado a un lado de la calle. En cuanto me vio me abrazó, no le correspondí el abrazo, me sentía aturdida. Después de un rato se separó un poco de mí y tomo mi cara entre sus manos, sus ojos grises estaban llenos de preocupación - ¿Estás bien? ¿Por qué no llamaste? ¡Estábamos preocupados!
Respondí sus preguntas y dejé que me guiara a su carro, pude notar la ansiedad presente en cada movimiento de Zac, y ésta aumento cuando le pedí que no me llevara a casa.

Durante todo el camino me miró de reojo, a veces abría la boca como si fuera a decir algo, pero parecía pensárselo mejor y volvía a cerrarla. Me quedé contemplando las calles, sorprendiéndome de lo diferente que se veía todo sin el sol resplandeciente de siempre. A los veinte minutos Zac se detuvo frente a una casa blanca, con un gran jardín en la parte delantera.
-Mi casa- murmuró antes de bajarse y darle la vuelta al carro para ayudarme a salir.
Pasó su brazo sobre mis hombros y me acercó a él, haciendo que ambos avanzáramos rápidamente debajo de la lluvia hasta llegar a la seguridad del porche.
-Entra- abrió la puerta como pudo sin soltarme.
Una vez dentro, se separó de mí, me hizo falta su calor, su cercanía y sentí que volvería a llorar en cualquier momento. Miré a mí alrededor, la casa era bastante acogedora y se encontraba en total silencio, me di la vuelta para mirarlo. Tenía una mano en su cabella, se notaba perplejo.
-Supongo que querrás ducharte con agua caliente, te conseguiré algo de ropa seca. Deberías llamar a tus hermanos, y decirles que estás bien- asentí abrazándome el cuerpo, ahora que no estaba debajo de la llovía era consiente de mi ropa mojada pegada a mi cuerpo.
-Gracias- la garganta me dolía
Zac me condujo al segundo piso y me llevó a su habitación; una cama doble pegada a la pared de la derecha, un ventanal al fondo, un televisor con una consola de videojuegos, escritorio, biblioteca y un armario. Todo parecía estar en su lugar, no había ropa tirada en el piso ni la cama sin hacer. Me giré cuando entró nuevamente a la habitación, traía ropa y una toalla en las manos, me las tendió.
-Es ropa de mamá, quizás te quede un poco grande- me regaló una sonrisa de disculpa- puedes ducharte en mi baño, yo lo haré en el otro – asentí, Zac me miró fijamente con preocupación, se acercó a mí, me acarició delicadamente la mejilla y desapareció por la puerta.
Intenté moverme rápido, para no pensar en nada que no fuera lo que estaba haciendo, no quería volver a derrumbarme aún. Entré al baño que había señalado Zac y abrí la llave de agua caliente. Mientras esta calentaba, con dificultad me quité toda la ropa que tenía, la escurrí un poco para no mojar todo y enrollé la toalla que me había dado Zac alrededor de mi cuerpo. El contacto con piso frio hizo que me recorriera un escalofrío, el vapor comenzó a llenar el baño poco a poco impidiéndome ver mi reflejo en el espejo. Acerqué mi mano al agua para comprobar su temperatura, me pareció lo suficientemente caliente, por lo que me quité la toalla y me metí.
Me coloqué debajo del chorro, esperando que el agua me calentara el cuerpo y pudiera dejar de tiritar. Poco a poco deje de temblar, pero el frio seguía allí, parecía que fuera por dentro. Mis pensamientos se desviaban una y otra vez a mi conversación con Sebastián por más que intentara pensar en otra cosa, algunas lágrimas solitarias resbalaron por mis mejillas mezclándose con el agua de la ducha.
NARRA ZAC
No quería dejar a Nicolle sola, pero tampoco tenía idea de que hacer. Le entregué ropa de mama y una toalla y la dejé en mi habitación. Esperé a escuchar el sonido de la ducha y llamé a Justin.
-Zac- contestó, toda la tensión que había escuchado en su voz la última vez que habíamos hablado había desaparecido
-Tenemos un problema- era mejor ser directo
-¿Qué pasa?- y ahora había vuelto
-Tu hermana no quiere ir a tu casa-
-¿Qué? ¿Por qué no quiere venir?-
-No lo sé, prácticamente no me ha dicho nada desde que la encontré-
-Pásamela-
-Se está duchando, estaba lavada de pies a cabeza. Va a llamarte cuando salga, pero pensé que era mejor que supieras que no quiere hablar de lo que sea que le haya pasado. Lo mencioné y casi vuelve a llorar- me sentía preocupado por ella, ¿qué mierda había pasado? Ayer se había enterado de lo de Roxanne, pero, ¿y hoy?
-¿Entonces? ¿Qué vamos a hacer?- abrí la ducha para esperar que ésta se calentara
-No lo sé, intentaré hablar con ella y convencerla para que me deje llevarla, pero si no funciona- ahora venía la parte difícil -¿te molesta que se quede aquí?
-¡¿Qué si me molesta?! ¡Claro!- estalló Justin. ¿Por qué tenía que ser tan celoso?
-Vamos Justin, me entenderás cuando hables con ella- no es como si yo fuera un desconocido para él
-Sólo si prometes que no la vas a tocar. No le harás nada, es una niña- puse los ojos en blanco
-Primero no es una niña, y segundo, ¡claro que no la voy a tocar! Acaba de terminar con su novio, eso sería aprovecharme de ella- ¿es que no lo veía?
-Tócala y estas muerto, ¿entendido?-
-Entendido-
Colgué ante de que se arrepintiera, me terminé de desvestir y me metí a la ducha. Me demoré lo mínimo necesario, salí y envolví una toalla en mi cintura. Sequé un poco mi cabello con otra toalla y me dirigí a mi habitación. Me encontré a Nicolle cambiada mirando la lluvia por la ventana, estaba hablando por teléfono, hablaba en español así que no era difícil averiguar con quien hablaba. Me quedé mirándola, el pantalón que le había pasado le quedaba un poco suelto, y la camiseta la quedaba larga, estaba descalza, su cabello húmedo estaba más ondulado que de costumbre y lo tenía todo a un lado.
Se dio la vuelta y se calló al verme, noté un leve sonrojo en sus mejillas cuando sus ojos se dirigieron a mi torso descubierto, sonreí levemente. Nicolle tartamudeó y se despidió de su hermano, su mirada se quedó en el suelo.
-No encontré el secador- murmuró aun sin mirarme
-Yo no tengo, en el baño de mamá hay- asintió y salió de la habitación.
Me reí y me coloqué ropa seca. Miré la hora, eran las 7 pasadas, pero parecía más tarde, el cielo estaba completamente oscuro y aun llovía. Escuché a Nicolle entrar y me di la vuelta, su cabello no estaba completamente seco, pero ya no escurría agua. Un escalofrió la recorrió y fruncí el ceño.
-¿Quieres un saco?- le pregunté acercándome.
Ella asintió y mi fruncida de ceño aumento, ¿Qué había pasado? Nunca había visto a Nicolle así y eso me preocupaba más allá de lo imaginable, quería que me dijera algo, ¿por qué no lo hacía? Le di la espalda mientras rebuscaba en mi armario hasta encontrar un saco gris cerrado, era grueso, lo suficiente para calentarla rápidamente, saqué también unas medias, cuando regresé mi vista a ella, estaba sentada en con las piernas cruzadas en la mitad de mi cama.
Me acerqué a ella y le pase las cosas, se colocó primero las medias y luego el saco, con delicadeza, libere el cabello que había quedado atrapado, pero en vez de quitar la mano inmediatamente, acaricié su mejilla.
-Gracias- susurró
-Nicolle- empecé- ¿qué paso hoy después de que nos vimos en la cafetería?
Fue como si hubiera presionado un interruptor, sus ojos se aguaron y bajo la mirada a sus manos que descansaban sobre sus piernas. Espere a ver si decía algo pero permaneció en silencio, me acerqué hasta sentarme a su lado, cuidadosamente puse dos dedos debajo de su barbilla y levanté su cara para encontrarme con su mirada. Sus ojos se veían aún más azules a consecuencia de las lágrimas, me partió el corazón verla así, estaba seguro de que Sebastián era el causante de todo, y quería poder partirle la cara. Nicolle parecía perdida y triste, no pude evitarlo y la abracé acercándola a mí, inmediatamente me rodeó el cuello y escondió su cara en mi pecho para luego comenzar a sollozar audiblemente. La estreché con fuerza, odiaba que llorara. La levanté con cuidado y la senté en mi regazo, acunándola, le acaricié el cabello y la dejé llorar sin interrumpirla.
-Hoy hable con Sebastián- susurró alejándose un poco y soltándose de mí. Su rostro estaba a mí misma altura y yo la mantenía cerca con mis manos en su cintura. Llevó su mano a su cara y retiró bruscamente las lágrimas intentando parecer fuerte, pero la voz le falló- No solo estuvo con Roxanne, en Colombia tenía otra chica
Me tensé debajo de ella e intenté tenerla más cerca, aun sabiendo que eso era imposible. Bajó la mirada y las lágrimas cayeron en sus piernas.
-¿Por qué lo hizo? No lo entiendo- volvió a mirarme como si yo pudiera darle una respuesta, y deseaba poder hacerlo, pero no podía ni imaginarme porqué ese cabrón la había lastimado así.
Coloqué mi frente contra la suya, Nicolle cerró los ojos, no sin que antes pudiera ver en ellos cuan herida estaba, mi mano seguía manteniéndola en su cintura y con la otra seguí acariciando su mejilla.
-Linda, no puedo decirte por qué lo hizo- limpié una lágrima que descendía por su mejilla- Sólo puedo decirte que es un imbécil que no lo vale.
Sollozó nuevamente y mordió su labio inferior para evitar que volviera a suceder. Estiré la mano para tomar la colcha y taparnos con ella. La acomodé mejor, volvió a quedar en mi regazo y apoyó su cabeza en mi pecho, pasé una mano por su espalda como si estuviera sosteniendo un bebe y volví a acariciar su cabello.
-No intentes hacerte la fuerte- murmuré- Puedes llorar si eso es lo que quieres
Los sollozos se hicieron más audibles, Nicolle estaba dejando salir todo lo que sentía, la apreté fuertemente, intentando demostrarle que yo estaba ahí para ella, cerré los ojos sin detener mis caricias, y la dejé llorar en mi pecho hasta que se quedó dormida.

Sólo por menos dos horas sigue siendo domingo, así que podemos decir que cumplí con lo que había dicho. Una parte de este capítulo la había escrito casi apenas comencé con la historia, así que es un capítulo que hace mucho quiero escribir, pero quería que quedara bien. Espero que les haya gustado.
Gracias a las que leen y comentan!
Las quiero!
PD: Si el querido cosmos me lo permite, la otra semana habrá capítulo nuevo.